Parece que el futuro no pinta demasiado bien para los verdaderos aficionados del mundo del motor, para los que valoran las sensaciones. Sin embargo, de vez en cuando nos llegan cosas que avivan nuestro optimismo. Hablamos de proyectos como el del Skoda Vision RS, un prototipo que acaba de debutar en el Salón de París y que se trata de un claro ejemplo de cómo podría ser el deportivo en formato compacto que lanzarían en un futuro a medio plazo.

La marca checa deja clara su intención de volver con fuerza al segmento C (con permiso del Spaceback) y estos serían los primeros esbozos de su próximo modelo de producción. Pero por otro lado, quieren ir adelantando el lenguaje de diseño que tendrá su nueva gama deportiva, que seguirá llevando las siglas RS y cuyo primer representante será el Kodiaq. Ya conocemos todos sus detalles y esto es lo que aporta el prototipo.

El Skoda Vision RS es un compacto de cinco puertas con una longitud de 4,36 metros, una anchura de 1,81 metros, una altura de 1,43 metros y una distancia entre ejes de 2,65 metros. Sus medidas son algo superiores a las de un León, pero se mantienen en la media del segmento. Lo que aporta este prototipo es una imagen muy aerodinámica y deportiva, con elementos destacados como los estrechos faros, las llantas de 20 pulgadas, el prominente spoiler sobre el techo y las grandes dosis de fibra de carbono.

El interior del prototipo parece bastante realista, casi listo para un modelo de producción. Cuenta con una gran pantalla táctil en el centro del salpicadero y muy pocos botones, dejando clara la apuesta por el minimalismo. Las siglas RS vienen representadas por un volante de lo más llamativo y por unos asientos deportivos que parecen sacados de la competición. Las molduras de fibra de carbono y las de cristal iluminadas también atraen mucha atención.

Aunque quizás lo más interesante y una de las pocas cosas que faltaban por conocer es la mecánica del Skoda Vision RS. Estrena un sistema de propulsión híbrido enchufable fruto de combinar el motor 1.5 TSI Evo con una mecánica eléctrica. El resultado es una potencia conjunta de 245 CV que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,1 segundos, recuperar de 80 a 120 km/h en 8,9 segundos y una velocidad máxima de 210 km/h. Gracias a la batería de 13 kWh hora tiene una autonomía eléctrica de 70 kilómetros y homologa unas emisiones de CO2 de 33 g/km.

El equipo de diseño de Skoda, liderado por Oliver Stefani (padre de modelos como los últimos Volkswagen Golf y Polo), se ha inspirado en algunos modelos del pasado para realizar este prototipo. Se habla del mundo de la competición y de la primera vez que se utilizaron las siglas RS. Fue en 1974 con los 180 RS y 200 RS de rallyes. La popularidad les llegó con el éxito del 130 RS y desde el año 2000 han intentado introducirlas en sus modelos del producción. Veremos como quedan reflejadas en el futuro.

Fuente: Skoda
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