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Stutz DV-32 Super Bearcat – 11
Luis Ramos Penabad

Stutz DV-32 Super Bearcat: así eran los superdeportivos hace 90 años

A principios de la década de 1930, hace más de 90 años, se construyeron aproximadamente 20 unidades del Stutz DV-32 Super Bearcat. Puede que no te suene de nada, pero en aquel entonces estaba entre los coches más rápidos que el dinero podía comprar: un superdeportivo en todos los sentidos de la palabra, que casi ganó en Le Mans en 1932.

El Stutz DV-32 Super Bearcat se vendió en cantidades muy limitadas entre 1931 y 1933. El impacto de la I Guerra Mundial afectaba en aquella época a todos los fabricantes de automóviles, pero particularmente a marcas de alta gama. Stutz decidió entonces recuperar la denominación Bearcat, un coche construido entre 1912 y 1923 y que sin duda era su modelo más famoso: fabriccado en apenas 5 semanas, acabó 11º en las 500 millas de Indianapolis.

El nuevo Bearcat recibió un chasis corto y muy bajo, con una distancia entre ejes reducida y un estilo que parece haber sido influenciado por el Mercedes-Benz SSK. Su motor, un ocho cilindros en línea con doble árbol de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro (DV-32 viene de Dual Valve 32). Era una especificación inusual, pues la mayoría de los motores todavía empleaban varillas de empuje y dos válvulas por cilindro. Entregaba unos 153 CV y nada menos que 407 Nm de par, de ahí que no has de extrañarte de que superase los 170 km/h de velocidad máxima.

La versión más rápida del nuevo Bearcat era este Stutz DV-32 Super Bearcat, equipado con un chasis mucho más corto (y por lo tanto más ligero) y una carrocería con centro de gravedad más bajo. Normalmente usaban carrocerías de aluminio o, como esta unidad, carrocerías Weymann. Este era un sistema patentado para crear carrocerías de madera y tela en aviones y automóviles.El resultado, una mayor ligereza y silencio, sin los chirridos de los automóviles con carrocería de metal.

El Super Bearcat dejó de producirse en 1933 y la empresa sucumbió en la bancarrota de 1939. Ha habido algunos intentos de revivir la marca, los últimos como firma de coches eléctricos… con algún modelo que recuperaría la denominación Bearcat, claro.

Si nos hemos acordado ahora del Stutz Bearcat es porque esta unidad de Stutz DV-32 Super Bearcat se subasta a finales de mes. Se espera que alcance entre 1.000.000 y 1.300.000 dólares, al tratarse de una uno de los dos ejemplares supervivientes con carrocería Weymann (uno de los ocho Super Bearcat supervivientes en total). Además tiene una fascinante historia detrás, como cuentan en la página de la casa de subastas.

Fuente: RM Sotheby´s

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