En la actualidad, los coches cuentan con un nivel de electrónica sin precedentes. Todo está controlado por cientos de sensores que se encargan de que los parámetros se mantengan en sus niveles correctos. Un ordenador es el que se encarga de analizar todo e informar cuando algo no está bien. Por lo tanto, es difícil pensar en un sobrecalentamiento del motor que deje tirado a un vehículo actual. Sin embargo, hace años era habitual y fue algo que se controló con el ventilador desconectable automático.

Este componente, casi imprescindible en los coches, está celebrando su 60 aniversario. Fue una innovación tecnológica creada por Peugeot, a quien preocupaba las averías que podía provocar esos excesos de temperatura que sucedían principalmente en verano y en carreteras de montaña. Para que los usuarios no tuvieran que parar a que se enfriase la mecánica, se creó este ventilador desconectable que fue un auténtico éxito y rápidamente se comenzó a montar de serie en todos los coches de la marca francesa.

Hasta el momento, los coches contaban con un ventilador de refrigerador que se situaba junto al radiador y funcionaba de forma continua gracias a una correa que utilizaba el movimiento del motor. Se trataba de un componente muy poco eficiente, ya que estaba todo el rato moviéndose sin importar si la mecánica estaba caliente o no. Así que Peugeot decidió montar un ventilador que no estaba conectado directamente al movimiento del motor y que estaba mucho mejor pensado.

El ventilador desconectable automático no consume tanta energía y tampoco funciona con el motor frío, así que no reduce el tiempo para que éste alcance la temperatura óptima. Gracias a un termostato instalado en la culata y a un electroimán solidario con la polea de la bomba de agua, entraba en funcionamiento cuando el sistema de refrigeración superaba los 84º C y se desconectaba cuando bajaba de 75º C.

Este electroimán se bloquea sobre el perno de la bomba de agua al que está fijado el ventilador y gira a la misma velocidad, lo que hace que no necesite mantenimiento alguno. Los ventiladores fijos restaban 3 o 4 CV en los coches de antaño y al montar el desconectable automático se mejoraron las prestaciones alrededor de 5 km/h de velocidad máxima y se redujeron los consumos entre 0,5 y 1 l/100km. También se redujo la sonoridad mecánica al prescindir de algunas correas y poleas del fijo.

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