En 1968, ocurrieron una serie de eventos que pusieron a España en el mapa tras varios años en los bajos fondos internacionales.

Un señor de nombre Gabino Moral acertaba 14 resultados de la quiniela ganando 30 millones de pesetas, en la Biblioteca Nacional se encontraba un volumen de casi 700 páginas con anotaciones y dibujos a mano de Leonardo Da Vinci, ganábamos nuestro primer Eurovisión y surgía un icono de modernidad y diseño de nombre Vespino.

Pero esto último no fue cuestión de azar, y es que para explicar como la Vespino se convirtió junto al 600 en el medio de transporte más utilizado, especialmente por los jóvenes, hay que remontarse a sus raíces italianas.

Estamos en la década de los cincuenta y Enrico Piaggio en colaboración con el Instituto Nacional de Industria y de Juan Lladó abrían la primera fábrica en España bajo el nombre de “Moto Vespa SA“. Así, en 1953, salía de la calle Julián Camarillo la primera Vespa de 125 cc en el país.

Los españoles, que por entonces queríamos ser como Audrey Hepburn y Gregory Peck en Vacaciones en Roma adoptamos la Vespa como un estandarte de elegancia y diseño.

Pero acercándonos a los setenta las ventas de la Vespa cayeron considerablemente, y el diagnóstico era muy concreto. Nos gustaba el producto pero buscábamos algo no sólo más económico sino también más fácil de mantener.

Y así es como en 1968 surgió la Vespino. Íntegramente fabricada en la fábrica madrileña de Moto Vespa S.A., este ciclomotor equipaba unos pedales practicables con los que uno no sólo podía gastar algunas calorías como también ahorrar gasolina, especialmente si ibas cuesta abajo.

32 años liderando las ventas de su segmento, los jóvenes españoles la adoptaron como un elemento de la contracultura contra sus padres, una expresión de rebeldía y sobre todo de felicidad.

Típico parking de instituto en los ochenta

La de ponerse la “chupa” (que te había hecho tu madre) para plantarse en la entrada del instituto para impresionar a la chica que te gusta, algo que pasaba desapercibido si el rockero de 3º de BUP aparecía con una Bultaco. Pero uno que era más romántico que Mikel Erentxun, le pedía al amigo que le prestase otra vez la Vespino para declararse, ¿y el casco?, bueno, eran otros tiempos. Y es que ni siquiera era necesario que tuvieses carnet.

Estos chicos subieron con su Vespino L al pico Aneto, otros tiempos…

Los españoles ya éramos unos modernos, si en nuestras discotecas ya sonaban grupos como los Smiths, Bowie o Police; desde 1969 nuestra Vespino ya rodaba por Inglaterra, Francia o Alemania.

Con más de veinte modelos diferentes, desde el “modelo L” (1968) hasta el “F-18” (1999) pasando por las versiones creadas para repartidores de empresas como Correos y Telepizza. Su motor se le quedaba corto a muchos que se la prestaban al amigo del hermano mayor para que se la trucase.

Fue justamente para Telepizza el último pedido que salió en el 2000 antes de que Piaggio considerase a la Vespino como obsoleta y cerrase la fábrica de Madrid como consecuencia de la política de deslocalización de la compañía.

Un icono que este año cumple cincuenta años y aunque se note el paso del tiempo nos sigue sacando una media sonrisa. ¡Felicidades Vespino!

Vía: ElMotor

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