Hace ya dos años de la muerte de una de las figuras más importantes de la historia de la música. Y es que David Bowie fue un transgresor y un pionero en todas las materias que tocaba.

Al camaleón del rock no había nada que le diese más placer que llevar la contraria. Por eso uno de sus coches favoritos fue este Volvo 262C Coupé de Bertone. La “oveja negra escandinava” a la que incluso la publicación del motor Inside Line colocó en el puesto 83 de los 100 coches para olvidar. 

El Volvo de Bowie, que data de 1981, se vendió a principios de este año en una subasta en Suiza por 173.156 €.

Para acreditar su autenticidad, se entregaron con el coche los papeles de registro con fecha de 18 de junio de 1981 a nombre del señor David Robert JonesCorriendo los gastos del coche a cargo de Bewlay Bros, por entonces la discográfica en la que trabajan Bowie e Iggy Pop.

El Volvo 262C, fue un coche de personalidad difícil, principalmente porque fue diseñado para ser diferente a todo lo que se había visto hasta entonces. Algo que inmediatamente se ganó las críticas de muchos fanáticos de la marca de Gotemburgo.

Dos puertas y cuatro asientos que conjuntamente con su interior cubierto de cuero y madera tenía más similitud con el diseño opulento italiano que con el minimalismo nórdico.

Sin embargo los papeles estaban invertidos en este caso. El diseño corría a cargo de los suecos y la producción por Bertone. Se fabricaron dos modelos dentro de la misma serie. Uno de transmisión automática de tres marchas y el otro manual con cuatro.

 

El de Bowie era automático, con todos los extras posibles del equipamiento incluidos. En el que se incluye un sistema de sonido Volvo Hi-Fi System con altavoces Blaupunkt, lo suficientemente espectaculares para poner a todo volumen algunos de sus éxitos de los ochenta. 

Un coche que sin duda no dejó indiferente a nadie, o le amabas o le odiabas, pero tenías una opinión clara de él. Porque al fin y al cabo no hay peor pecado que hacer algo que no entusiasme a nadie, ni siquiera a tus detractores. ¿No?

Frenos hidráulicos de disco en las cuatro ruedas y un motor V6 OHC de 2.849 cc, acompañaron a Bowie en los 53.000 km de recorrido que le daría el irrepetible artista.

“No sé donde voy, pero os prometo que no será aburrido”

Fuente: Jalopnik
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