Un cartel que limita la velocidad a 30 kilómetros por hora es la única señal de tráfico instalada en Makkinga, un pequeño pueblo de la provincia holandesa de Frisia. Ni semáforos, ni indicaciones de prioridad, de aparcamiento, de dirección prohibida, ni pasos de peatones, ni bordillos en las aceras. Makkinga es la primera localidad en declararse “libre de señales de tráfico“, un modelo conocido ccomo “espacio compartido” y que ahora intentan imitar un buen número de ciudades europeas, consistente en que todos los vehículos y peatones tengan en cuenta al resto de elementos de la circulación.

La idea surgió hace una década, cuando debido a una reestructuración de calles y aceras, los conductores estuvieron durante una semana circulando sin ningún tipo de señal de tráfico. Las autoridades se percataron que durante ese tiempo no se había producido ningún tipo de incidente relacionado con la circulación, así que, apoyados en la opinión de expertos en gestión del tráfico, decidieron no volver a poner las señales. “Se trata de que la gente interactúe de forma natural en el pueblo; usted no necesita poner señales de tráfico en una fiesta de cumpleaños, ¿verdad que no?”, solía decir Hans Monderman, uno de los duchos en esta materia, fallecido en 2008. El sistema se basa en parte en la imprevisibilidad.

En un cruce, si uno va en coche puede optar por cualquier dirección, pero también ha de prever que puedan venir otro coche, una bicicleta o un peatón desde cualquier otra bocacalle, de manera que se tiende a cambiar la percepción habitual de la reclamación de lo que uno considera su derecho de paso por convertirse en un actor amenazado por otro usuario que eventualmente coincida en el mismo punto. En Makkinga, la experiencia ha sido adoptada por los ciudadanos de una forma espontánea, y ahora comparten el pavimento los coches con los carricoches de las mamás que pasean a los niños o las inevitables bicicletas y los peatones.

El éxito de la experiencia ha sido tal, que ha traspasado fronteras. Varias ciudades de Alemania, Suecia, o Reino Unido han comenzado a implantar este sistema en tramos o barrios concretos, con la esperanza de que algún día, circular sin señales de tráfico sea también posible no solo en los núcleos urbanos de baja densidad.

Vía: ABC

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