El Suzuki Jimny no necesita presentación en estas líneas. Todos tenemos algún conocido que ha tenido (o tiene) uno de estos pequeños y simpáticos todoterreno. No es de extrañar, pues se trata de un modelo realmente longevo. Aunque no lo parezca, lleva casi medio siglo en el mercado, pudiendo considerar al Suzuki LJ10 como su bisabuelo. Desde 1970 ha vendido nada menos que 2,85 millones de unidades a en un total de 194 países. Ahora llega la cuarta generación y había muchas ganas de ponerse a sus mandos.

Porque lo cierto es que los años habían causado mella en el Jimny. En la primera época de LJ y SJ consiguió afianzarse. La segunda generación que llegó a nosotros con la denominación “Samurái” (también como Santana en nuestro país) consiguió una mayor expansión a nivel mundial. La tercera generación del Jimny data de 1998 y se mantenía desde entonces sin apenas cambios. Era la hora de realizar una gran renovación.

Y desde hace tiempo comenzaron las dudas de muchos aficionados. Teniendo en cuenta la tendencia del mercado, ¿acaso era posible que el Suzuki Jimny terminara convirtiéndose en un SUV? A pesar de que muchas marcas han optado por esa fórmula, los japoneses han querido mantener intacta la filosofía del modelo y nos traen un nuevo producto pero con las claves de siempre. Podemos afirmar sin duda que estamos ante un pequeño y ligero todoterreno de los que ya no quedan

Exterior

La transformación del Suzuki Jimny ha comenzado por el exterior. Atrás quedó el diseño anodino y redondeado de la tercera generación. En el nuevo son todo líneas rectas, de ahí que muchos ya lo hayan comparado con el Mercedes Clase G. Y lo cierto es que se trata de una estética que mezcla las proporciones clásicas con algunos detalles modernos de forma maestra. Se llevará un buen número de miradas simplemente por su originalidad.

Muchas de los elementos que vemos en el Suzuki Jimny son guiños al pasado. Los faros redondos con intermitentes independientes vienen del LJ, las aberturas en el capó las vimos en el SJ y la parrilla delantera con aberturas verticales vienen del anterior (LB33). Opcionalmente hay otra calandra con el nombre de la marca en el centro que aporta un toque retro. Otro detalles de anteriores generaciones son los pilotos traseros incrustados en el paragolpes o la imprescindible rueda de repuesto en el portón.

Por si no quedara clara su condición de todoterreno, todos los bajos de su carrocería van reforzados por plásticos negros. Eso incluye a los reducidos parachoques o a los paso de rueda cuadrados. Para adaptarse a los tiempos que corren, el Jimny puede elegirse con acabado bicolor, con el techo, los retrovisores o las llantas de 15 pulgadas en negro. De esta forma se consigue un contraste interesante con los ocho diferentes tonos disponibles para la carrocería. Mención aparte para el techo, que cuenta con vierteaguas que ayudan a que no se moje el interior al abrir las puertas.

Y a pesar de todos los cambios que se pueden apreciar a simple vista, lo cierto es que las dimensiones apenas han variado. La cuarta generación del Suzuki Jiimny tiene una longitud de 3.645 mm, una anchura de 1.645 mm y una altura de 1.720 mm. De esta forma nos encontramos con un coche ligeramente más corto, más ancho y más bajo. Se mantienen inalterados los 2.250 mm de su distancia entre ejes.

Interior

En el habitáculo se ha querido mantener esa modernización con referencias a lo clásico. Por ello encontramos la pantalla táctil de 7 pulgadas en presidiendo la consola central, un elemento que ya hemos visto en otros modelos de la marca, con una conectividad completa y un funcionamiento correcto. Lo mismo pasa con el volante multifunción o con los controles de la climatización, actuales y con una vocación simple y práctica.

Pero lo demás es diferente en este Jimny. Se consigue una atmósfera única gracias a detalles como las esferas del panel de instrumentos en color naranja y dentro de una especia de protección rectangular. Entre ellas hay una pantalla LCD con la información del ordenador de a bordo. En la parte baja de la consola central encontramos botones de fácil manejo (por si se utilizan guantes, nos dicen), además de dos (sí, dos) palancas de las que hablaremos más adelante.

Estamos con un pequeño todoterreno que busca la máxima funcionalidad. Por lo tanto, no podemos esperar grandes concesiones al lujo ni acabados refinados. Prácticamente todas las superficies están recubiertas de plásticos duros, pero esto no es una crítica precisamente. A simple vista parecen materiales muy resistentes y duraderos, de esos que no acusan el paso de los años ni los arañazos. Lo mismo ocurre con la tela de la tapicería.

Y si hablamos de habitabilidad, tenemos que tener en cuenta de que estamos ante una carrocería de tres puertas que apenas sobrepasa los 3,5 metros. En el interior de las plazas delanteras encontramos buen espacio en todas las cotas, aunque pocos reglajes en asientos y volante para adoptar una posición de conducción adecuada. El acceso a las dos plazas traseras (está homologado para cuatro pasajeros) es algo incómodo y se tratan de unos asientos prácticamente testimoniales.

No lo decimos por anchura, que es más que correcta, o por espacio para la cabeza; el problema es que apenas hay espacio para las piernas. Aunque no vaya a destacar por habitabilidad, el Suzuki Jimny cuenta con un recurso que aumenta su peculiaridad. Con los asientos delanteros reclinados y los traseros abatidos se consigue una superficie prácticamente plana que puede hacer las veces de cama según nos dice la marca.

Maletero

El maletero del Jimny es otro de los puntos negativos que encontramos. Si se están utilizando las cuatro plazas se queda en una capacidad de apenas 85 litros. Con esa profundidad de apenas un palmo será casi imposible cargar nada ahí. Siempre nos quedará la opción de abatir los dos asientos traseros (50:50) para conseguir una capacidad de carga de 377 litros, que ya supone un incremento de 53 litros respecto a la anterior generación.

Con los asientos abatidos encontramos bastantes ventajas. Para empezar, que las formas son totalmente rectas (como toda su carrocería) y muy aprovechables. Seguimos con el plástico que recubre todo el maletero y que facilita su limpieza. Encontramos algunos agujeros para enganches, con los que podríamos montar una red para asegurar el equipaje. Lo que sigue sin convencernos es el portón de apertura lateral, ofrece una boca de carga muy amplia pero no podremos abrirlo en espacios pequeños.

Equipamiento

El Suzuki Jimny se puede configurar con tres niveles de equipamiento, que son los habituales en sus modelos en nuestro país. La gama arranca con el JX, que ya es bastante completo y que incluye llantas de acero de 15 pulgadas, rueda de repuesto en el portón, faros halógenos, aire acondicionado, volante multifunción, control de descenso en pendientes, sistema DSBS (conjunto de ayudas a la conducción) o el enganche para la bola de remolque (se mantiene como en fábrica solo en este acabado).

Para los que quieran un equipamiento más completo tendrán que optar por el JLX, que ya suma elementos como el cierre centralizado, retrovisores eléctricos, pantalla táctil de 7 pulgadas con conexión para smartphone o asientos calefactados. El tope de gama es el Mode 3, que añade las llantas de aleación de 15 pulgadas, faros LED con limpiafaros, volante de cuero, climatizador, cristales tintados o toma de corriente de 12 V en zona de carga.

Otro de los aspectos interesantes del nuevo Jimny es su catálogo de accesorios originales. Aunque no haya demasiado equipamiento opcional, el coche se puede personalizar gracias a elementos como esa parrilla clásica que mencionábamos antes. También hay embellecedores plateados, faldillas para las ruedas, protector de diferencial o embellecedores para el interior. Para los verdaderos fanáticos del modelo hay una colección de merchandising con artículos muy adecuados para la aventura.

Motor

La gama mecánica del Suzuki Jimny está limitada a un único motor. A pesar de la tendencia al downsizing, la marca japonesa está equipando un bloque de mayor tamaño que en su antecesor. Se trata de un motor de cuatro cilindros, atmosférico y con 1.5 litros que sustituye al anterior de 1.3 litros. Mejora sus cifras al desarrollar una potencia de 102 CV y 130 Nm de par a las 4.000 revoluciones (antes se quedaba en 85 CV y 110 Nm).

Se puede escoger tanto con una caja de cambios manual de cinco velocidades como con una transmisión automática de cuatro marchas. En ningún caso podemos esperar de él unas prestaciones apabullantes, es bastante discreto con una velocidad máxima de 145 km/h (la aceleración la desconocemos). El manual que hemos probado tiene un consumo homologado de 6,8 l/100km y unas emisiones de CO2 154 g/km (según ciclo NEDC).

La segunda palanca que mencionamos antes es la del sistema AllGrip 4WD con reductora. Es el vehículo más pequeño del mercado en ofrecerla y se asegura la máxima tracción en cualquier situación. La pequeña palanca permite elegir entre tres modos. Con el 2H solamente se mueve el eje trasero. Con el 4H ya tenemos tracción a las cuatro ruedas pero con los mismos desarrollos de cambio. Con el 4L tenemos 4×4 con reductora para aumentar la efectividad.

Comportamiento

Y desde luego que hemos querido probar a fondo la cuarta generación del Suzuki Jimny. La jornada comienza con una pequeña ruta por carretera, a priori el territorio menos conveniente para este modelo. Lo primero que nos llama la atención por carreteras secundarias es la peculiar desmultiplicación de su dirección. Tiene más vueltas de volante entre topes y eso significa que tendremos que mover las manos para hacerlo girar y que requerirá un periodo de adaptación.

Además de la imprecisión de la dirección, nos encontramos con una carrocería que no está hecha para el asfalto. Sus líneas rectas y altura provocan ruidos aerodinámicos conforme se va ganando velocidad. Por no hablar de su centro de gravedad alto, que sumados a las suspensiones de eje rígido hace que aparezcan balanceos bastante acusados en curvas. Y aún así su calidad de rodadura ha mejorado mucho respecto a la generación anterior.

La mecánica atmosférica del Jimny es muy refinada. Tanto que a veces te obligas a mirar el cuentavueltas para comprobar si está en marcha. Debido a su bajo par motor estaremos obligados a echar mano al cambio para mantenerlo en un régimen de revoluciones óptimo. El tacto de la caja manual es como el que tenían las de antaño, con un recorrido de la palanca largo y unos desarrollos cortos para el offroad. No le vendría mal una sexta marcha, pues a 120 km/h en carretera rodamos a casi 4.000 rpm.

Como decíamos, durante el desarrollo del Suzuki Jimny se han obviado estas nimiedades con el objetivo de convertirlo en la máquina perfecta fuera del asfalto. Lo probamos con el peculiar circuito de obstáculo que podéis ver en las imágenes y con una completa y exigente ruta offroad. El pequeño todoterreno nos deja literalmente sin palabras. Creemos que hay muy pocos vehículos actuales que puedan hacerle frente en esta faceta y ninguno de ellos es uno de los populares SUV.

La clave es volver a la fórmula clásica. Un chasis de largueros y travesaños, suspensiones de eje rígido y la citada tracción total con reductora. Todo en un vehículo que apenas pesa 1.090 kg. Esa arquitectura de escalera ha añadido unas barras cruzadas adicionales para aumentar la robustez del conjunto, con que tenemos un coche prácticamente indestructible que no tiene miedo a nada.

Las suspensiones cuentan con tres apoyos rígidos con muelles helicoidales en ambos ejes. Este esquema que se mostraba rebotón e impreciso en carretera, es sensacional fuera del asfalto.  En la práctica, consiguen que si una rueda se eleva por culpa de un obstáculo la otra baje y consiga una tracción mayor. A eso hay que sumar una altura libre al suelo de 21 centímetros y unos ángulos todoterreno envidiables: 37º de entrada, 28º para el central y 49º de salida.

El Suzuki Jimny es la clara prueba de que, a veces, menos es más. La clave es la simplicidad de todos sus elementos, que además casan a la perfección. Lo que para la mayoría de SUV serían obstáculos críticos que harían temer por su integridad, para el Jimny son un juegos de niños. Da igual que haya cruces de puentes, inclinaciones, obstáculos de gran tamaño o pendientes pronunciadas; este todoterreno pasa sin problemas por todos ellos.

Pero lo que más sorprende no es lo que hace, sino cómo lo hace. Aunque no seamos expertos en el offroad, este modelo facilita a mucho las cosas al usuario. Nos quedamos con la experiencia de poner la reductora y convertirnos en una cabra montesa trepando ligera por cualquier superficie. La tracción LSD ya se encarga de distribuir el par motor a la rueda que tiene tracción en cada momento. En estas condiciones no nos atrevemos a hablar de consumos, pero pintan ser bastante elevados para su tamaño.

Opinión coches.com

El Suzuki Jimny se trata de un unicornio en el mercado actual. Uno de los pocos todoterrenos puros que quedan y el que tiene las dimensiones más reducidas. La nueva generación estrena una estética con clara inspiración retro, algo que también se extiende al interior, mientras que cuenta con un equipamiento completo y moderno. Solo hay una oferta mecánica, de gasolina y atmosférica. También siguiendo la tradición están el chasis escalonado o los ejes rígidos.

En definitiva, una fórmula magnífica para moverse fuera del asfalto, pero que tiene algunas carencias dentro de él. El Jimny tiene un precio de partida de 17.000 euros sin incluir descuentos ni promociones. Esto se debe a que la demanda ha desbordado a fábrica y no hay demasiadas unidades disponibles en los concesionarios. Mientras que en Japón se supera el año de espera para la entrega del vehículo, en España habrá apenas 400 unidades para los próximos cinco meses. Estarán muy cotizados hasta que se solventen los problemas de producción.

Suzuki Jimny
7.3 Nota
Lo mejor
  • Diseño original y llamativo
  • Comportamiento fuera del asfalto
  • Precio de partida
Lo peor
  • Maletero con las cuatro plazas
  • Sonoridad en carretera
  • Gama mecánica reducida
Diseño8.5
Habitabilidad6.5
Acabados7
Maletero6
Equipamiento7
Motor7.5
Comportamiento8.5
Calidad Precio7.5

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