Aunque nos hagamos adultos, siempre quedará en alguna parte el niño que tenemos dentro. Por este motivo algunas veces nos siguen llamando la atención aquellos juguetes de la infancia que tanto utilizamos en su momento. En el caso de los amantes de los coches, los Hot Wheels fueron una referencia, si estás leyendo esto seguro que tienes alguno por casa. Pero a veces su estado no es el que recordábamos, nada que ver con el que salió de la caja a estrenar.

Aquellos juguetes que tienen más tiempo y uso han sido afectados por el óxido, la corrosión o los propios desperfectos que pudiéramos causarles nosotros mismos. Es el caso de este Chevrolet Camaro de 1968 de Hot Wheels. Su pintura está muy dañada, la carrocería oxidada y el capó roto; por lo que su dueño se ha decidido a darle una competa restauración para dejarlo como recién salido del envoltorio.

Lo primero es la carrocería, se la separa del cuerpo y se introduce en ácido fosfórico al 75% para quitar la pintura azul original y el óxido que tiene. Lo siguiente será pulirlo a fondo con una crema especial para dejarlo impoluto. Solo queda arreglar las partes con desperfectos como el capó y escoger la pintura. En este caso se elige una de las más valoradas, el morado con el techo negro.

Solo faltaría cambiar las ruedas por unas nuevas, arreglar el parabrisas para que parezca nuevo y el resultado es simplemente impresionante. El pequeño Camaro parece recién salido de la caja, brillando como el primer día. Seguramente será vendido por un valor muy superior al de adquisición en su momento.

A continuación os mostramos otro de los trabajos de este artista de los Hot Wheels:

Fuente – baremetalHW

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