La quinta generación del Corvette llegó en 1997 y tenía la mayor distancia entre ejes hasta la fecha, con 2,66 metros), aunque la longitud total de 4,56 metros era algo menor que el Covette C3 (ocho centímetros más corta).

Destacó porque fue la primera vez que el Corvette tenía tres variantes de carrocería para elegir. Además del coupé con sección central desmontable y el descapotable (disponible desde 1998 y con un maletero accesible desde el exterior por primera vez desde 1962), en 1999 se lanzó una versión con carrocería de techo duro.

El motor del Corvette C5, diseñado por el Ingeniero Jefe Dave Hill, era un V8 de 5,7 litros. Denominado LS1 es totalmente de aluminio y rinde 344 CV de potencia a 5.400 rpm (alcanzaba 6.000). El par máximo de 483 Nm está disponible a 4.200 rpm. Estaba ubicado detrás del eje central para equilibrar la distribución del peso (50/50). La transmisión no estaba unida a él, sino que iba montada sobre el eje trasero. Este tracción trasera aceleraba de cero a 100 km/h en 4,7 segundos (con cambio automático, 5,1 segundos).

El interior del Corvette C5 era puramente deportivo. Los dos asientos de cuero regulables en altura y su profundidad se añadían a una palanca de cambios ajustable en altura, para que cada conductor encontrar la posición ideal de su asiento. Además, su memoria electrónica recordaba la configuración de hasta tres conductores distintos (posición del asiento, ángulo de los retrovisores, climatizador dual e incluso de las emisoras favoritas de radio).

Y no faltaban elementos de seguridad, como el sistema Head-Up Display, que proyecta los indicadores más importantes de la conducción, como el velocímetro y el cuentarevoluciones, en una pantalla situada en la mitad inferior del parabrisas. Y ojo al  Twilight Sentinel que mediante un sensor activaba automáticamente los faros cuando empieza a oscurecer.

Fuente: Chevrolet

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