A mediados de los años 70 BMW fabricó uno de los coches más míticos de la historia, el BMW M1, un coche destinado a la competición. Para fabricarlo recurrió a los gurús de Lamborhini, en quien confiaron para fabricar piezas del chasis, y a Giugiaro para dibujar los trazos maestros de una carrocería que, todavía hoy enamora.

El motor, que debían desarrollar los técnicos de BMW, también fue especial, ya que el BMW M1 fue el primer y único BMW de producción en disponer de motor central trasero. Cubicaba 3.500 cc, tenía seis cilindros en línea con doble árbol de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro.

Debido a la normativa del Grupo 4, BMW debía producir al menos 400 unidades de calle para participar en la competición, todo un reto de cara a la entonces delicada economía del fabricante. Hicieron 453 unidades casi de forma artesanal, que lo convirtieron en uno de los coches más exclusivos del mundo, que se vendieron entre febrero de 1979 y 1981,

La versión de calle llevaba un motor de 6 cilindros en línea con 3.500 centímetros cúbicos de cilindrada, que rendían 273 CV de potencia (204 kW) a 6.500rpm con una caja manual de 5 marchas. COn su fabulosa aerodinámica, alcanzaba 260 km/h de velocidad máxima y celeraba de 0 a 100km/h en tan sólo 5.6 segundos.

Desde entonces, se ha hablado mucho acerca del resurgimiento del M1. El Serie 1 M pudo haber retomado el nombre, pero se quedo en 135 i M. Y es que, a pesar de que es capaz de atravesar paredes y derrapar en rascacielos, no era plan mancillar tan mítico nombre. Así que, mientras esperamos que BMW cree la versión de calle del prototipo M1 Hommage, sigamos soñando con el M1 de los 70, que aquí rueda por un circuito de renombre, el también mítico Nurburgring:

Fuente: YouCar Press

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