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Ernie Adams Replicas en Miniatura clasicos (1)
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Luis Blázquez

No hay réplicas de coches en miniatura como las de Ernie Adams

Imagina que adoras los coches estadounidenses de antaño, y que llevas construyendo copias desde 1965 hasta la actualidad con los restos de electrodomésticos desechados. Aunque puedas jubilarte, no lo haces, porque realmente amas lo que haces. Y no estamos hablando de recreaciones chapuceras de mal gusto, sino de auténticas obras de arte en miniatura que podrían cotizarse por encima de las seis cifras.

Ernie Adams, entusiasta de los coches, ha estado fabricando vehículos personalizados para sí mismo durante los últimos ocho o nueve años, construyendo casi 50 de ellos durante el proceso. Sin embargo, hay una gran diferencia entre sus coches y los del resto: todos están construidos con lo que comienza como un frigorífico viejo y abandonado, o varios. Sí, cada uno de estas máquinas comenzaron su vida como simples electrodomésticos, pero Adams remodela el metal para hacerlos maleables y poder usarlo en sus proyectos.

El primero de ellos se convirtió en una réplica de un Chevrolet de 1928 a una escala de 3/5 partes. Sin embargo, el más reconocible de la colección de Adams es el Mercury coupé de 1949. Apodado “Rebel Rouser”, este Mercury es uno de los 49 vehículos que componen la colección, y es el que tiene más probabilidades de verse en la vía pública, especialmente porque es uno de los preferidos de Adams al gozar de un exquisito nivel de detalle. Porque todo lo que hay en sus creaciones de corte vintage funcionan a la perfección.

Todo, desde la carrocería, el chasis y la suspensión, hasta el habitáculo, está hecho a mano desde cero, e incluso cuenta con mejores ajustes y acabados si se compara con algunos de los coches fabricados en la actualidad. Hasta tiene su propio sistema de calefacción que es completamente funcional. Los únicos elementos importantes que se tomaron prestadas de un vehículo ya existente fueron el motor y la transmisión, obtenidos de un Toyota Starlet de 1982, una versión de tamaño reducida del Corolla (como un Yaris actual).

Sin embargo, a pesar de no ser una combinación tan atractiva como el ocho cilindros en línea original, esa combinación de transmisión funciona bastante favorablemente, ya que no solo los componentes propician una unión perfecta entre sí, sino que el motor de 1.290 cc y la transmisión adjunta de cinco relaciones viene con la clásica fiabilidad de Toyota, por lo que el debería de durar tanto como vida tenga el coche. Y lo creas o no, sus 65 CV y 98 Nm permiten que el pequeño coche alcance una velocidad máxima de 160 km/h.

Si tras ver el vídeo quieres uno, tenemos malas noticias. La primera es una revisión auditiva para el habla inglesa, y la segunda el hecho de que no podrás comprarlo. Adams ha dejado explícitamente claro que nunca ha tenido ni tendrá la intención de vender sus criaturas. De hecho, mencionó que alguien le ofreció una vez 450.000 dólares por el Mercury coupé de 1949 (unos 380.000 euros) y él se negó a aceptarlos. De todas formas, todos pueden verse en el Dwarf Car Museum, su espacio particular en Maricopa (Arizona, EE. UU.).

Fuente: Barcroft Cars, My Classic Car TV, Dwarf Car Museum

Vía: YouTube

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