Cuando eres un fabricante de coches que comercializa millones de vehículos al año tienes que garantizar que das el mejor producto posible al cliente. Eso incluye una buena fiabilidad y calidad de todos sus componentes. Y uno de los aspectos que más preocupan a las marcas es el efecto del paso del tiempo y el desgaste que se va provocado. Por eso se preocupan de nimiedades tales como el efecto de un culo sudado sudado sobre el asiento.

Aunque pueda parecer una broma, va muy en serio. Ford es el protagonista de esta historia y seguro que sus clientes se lo agradecerán en un futuro. Sobre todo aquellos que salgan del gimnasio o vengan de correr y se monten directamente en su coche. La marca del óvalo sabe que ese tipo de cosas pasan y para comprobar el efecto que tiene en la tapicería han creado el “Robutt” (traducido como Robo-culo), una máquina capaz de emular esa situación tan concreta.

El fabricante americano quiere garantizar que los materiales utilizados en los asientos de sus coches son resistentes y pueden soportar una década de desgaste con garantías. Sus ingenieros han creado una especie de robot al que se adjunta una almohadilla con forma de posaderas, emulando a una persona que se sienta en los asientos. Para que se adecúe por completo a la realidad se van cambiando algunos parámetros.

El “Robutt” se calienta a 36 ºC, aproximadamente la temperatura corporal, y se empapa con 450 ml de agua (una persona puede sudar 1,4 litros en una hora de ejercicio). Entonces comienza la aplicación de este trasero artificial sobre los asientos, concretamente haciendo que ‘se siente’ nada menos que 7.500 veces, incluyendo movimientos similares a los que haría una persona. Esta prueba se hace en tres días y equivaldría a una década de uso.

Fuente: Ford

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