Blablacar surgió en diciembre de 2003 cuando su fundador se encontró sin billetes de tren ni autobús para volver a casa, fue en 2009 cuando llegó a España, pero no fue hasta hace un par de años cuando explotó su popularidad. Ya ha llegado a superar los 20 millones de usuarios en 18 países de Europa y la marca incluso se ha convertido en un concepto, ya que sus usuarios hablan de “coger un Blablacar” o “hacer un Blablacar”. Desde que se dio a conocer este tipo de economía colaborativa ha estado rodeada de una gran polémica, con muchas dudas sobre el negocio: que si es legal, que si deberían regularlo… o que sí la gente consigue sacar un beneficio de esta plataforma.

Hace unos días, el juzgado que cerró (de manera cautelar) Uber en diciembre de 2014 admitió una denuncia de Confebus, la Confederación Española de Transporte en Autobús, a Blablacar por competencia desleal. Confebus denuncia que los conductores carecen de licencia para realizar transporte de personas y que mucha gente utiliza esta plataforma para sacar dinero, haciéndose varios viajes en un día.

Blablacar se ha defendido desde su blog: “BlaBlaCar es una red social que conecta personas particulares que permite compartir los gastos de un viaje en coche. No se trata de una retribución económica, sino de la compartición de los gastos asociados a ese trayecto en común.”

Blablacar

Según explica Blablacar en su web los conductores tienen una cierta libertad a la hora de fijar el precio, según los costes del viaje, tipo de coche o disponibilidad para desviarse, pero siempre dentro de unos límites fijados por la compañía. De ese precio que pagan los pasajeros Blablacar se lleva una comisión, del 10% más o menos y aplica el 21% de IVA.

Esta denuncia podría provocar el cierre cautelar de Blablacar el 1 de octubre de este mismo año, tal y como ocurrió con Uber, cerrada el mismo día del juicio. Sin embargo, en caso de cierre no creemos que esto pueda terminar con el “carsharing” o “carpooling”, ya que hay numerosas empresas que le hacen la competencia a Blablacar como Amovens, Carpooling, Carpling o Mok Mok. No hemos probado ninguna de ellas, pero al fin y al cabo el objetivo es el mismo.

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