La bajada de combustibles parece una gran noticia para los conductores, pero para el Planeta no. Y es que, según un estudio de la Universidad de Michigan, por primera vez en décadas el transporte será la primera fuente de emisiones de CO2 en Estados Unidos. Apuntan como causa que los bajos precios del combustible no fomentan la adquisición de vehículos menos contaminantes, como los coches eléctricos. Será difícil oír en una gasolinera cuando suban los precios: “¡Sí! ¡Por fin ha subido la gasolina!”. Pero implícitamente, sabemos que es algo positivo para el medio ambiente.

El Instituto de Energía de la Universidad de Michigan muestra en un gráfico cómo han evolucionado las emisiones de dióxido de carbono desde 1975 hasta 2015, y la tendencia no es nada alentadora. En 2015 se puede observar cómo se produce una bajada en el sector de la producción de electricidad en EE.UU. y un aumento de las emisiones hasta que las líneas llegan a tocarse.

gráfico universidad de michigan

El autor del estudio, John DeCicco, atribuye el repunte de emisiones con la recuperación de la economía y a si a eso le sumamos los precios asequibles del carburante, obtenemos el resultado opuesto a lo que las grandes empresas de automoción y los gobiernos pretenden: reducir progresivamente la fabricación de vehículos diésel (Noruega y los Países Bajos apuntan a 2025 para lograrlo) de forma que sea el coche eléctrico el sistema de transporte habitual.

Aunque esta transición será progresiva, ya que aún durante décadas la gasolina y el diésel seguirán dominando el mercado. De hecho La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no parece estar preocupada por lo que algunos consideran que será la próxima crisis del petróleo. El coche eléctrico no supone una amenaza para ellos a corto plazo.

La contaminación sigue siendo el causante de uno de los mayores problemas de salud a los que nos enfrentamos. Una amenaza invisible que perdura en el tiempo, y a la que debemos cercar.

Vía: MIT Techonology Review

1 COMENTARIO

  1. Votar a Podemos no mata, pero mantener a en el cargo a defensores del petróleo con tesoreros del hampa sí lo hace.

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