Alejandro de Tomaso era un famoso piloto de carreras y empresario de Argentina, un país que tuvo que huir cuando era joven debido a su implicación en un intento frustrado de golpe de Estado. Con ascendencia italiana, Alejandro no tuvo problema alguno para encajar en el país trasalpino y gracias a su talento al volante pronto obtuvo un puesto como piloto para OSCA y Maserati

No pasó mucho tiempo para que de Tomaso decidiese que podía hacer mejor las cosas por sí mismo. Así, en 1959, fundó su propia empresa de automóviles: De Tomaso. Creía tener la clve del éxito si combinabaun chasis de estilo de carreras, un motor Ford robusta (en posición central)  y diseño italiano llamativo. Su primer coche fue el Vallelunga, un coche impresionante y hermosa con motor central, que adolecía de una falta de potencia, con un pequeño cuatro cilindros en línea de 1.5 litros del Ford Cortina… nada que hacer con sus rivales.

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En su siguiente modelo, Alejandro De Tomaso decidió ser más fiel a si mismo y eligió una mecánica un mucho más poderosa: un motor V8 Ford de 4.948 cc de 271 CV, ligado a una transmisión ZF de 5 velocidades. Eso movía al De Tomaso Mangusta, llamado así, tal y como te contamos, en honor de la mangosta, el único depredador de cobras que existe en la naturaleza. Sin duda, toda una declaración de intenciones y un “guiño” a Carroll Shelby, que dominaba de modo absoluto las carreras con el Ford GT40 y su Cobra AC se había convertido en el más famoso (y exitoso) ejemplo de un coche europeo con un V8 americano.

El De Tomaso Mangusta fue diseñado por el gran Giorgetto Giugiaro y construido por los carroceros turineses de Ghia. En comparación con el  Ford GT40, con la que comparte muchas similitudes conceptuales y de ingeniería, el Mangusta era más sutil, ágil y elegante, pero no era menos agresivo en apariencia que el temible deportivo americano.

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Ese estilo más delicado no mitigaba en absoluto el rendimiento del coche, pues el De Tomaso Mangusta alcanzaba los 249 km/h de velocidad máxima. Tenía suspensión independiente, barras estabilizadoras traseras y cuatro frenos de disco Girling en cada rueda. Era un coche bastante complicado de conducir debido a que su distribución de peso (32% sobre el eje delantero y 68% en el trasero) lo hacía apto solamente para los pilotos más avezados… pero el sonido de su V8 enamoraba.

Fue un coche que se ganó rápidamente una reputación de coche de notable rendimiento a un precio relativamente bajo pero, a pesar de ello, en total se fabricaron apenas 401 Mangustas. De ellos, apenas 250 sobreviven y muchos de ellos han sido modificados durante este tiempo. Pero no este, que es, probablemente, uno de los mejores ejemplos del De Tomaso Mangusta que quedan en el mundo.

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Esta preciosa unidad cuyas imágenes acompañan este artículo fue una obsesión del anterior propietario. Buscó exhaustivamente una unidad libre de corrosión original para restaurar, hasta que dio con este De Tomaso Mangusta de 1969. Lo localizó en Estados Unidos, donde había estado en manos de una misma persona más de dos décadas. Se hizo con él y lo envió al Reino Unido, donde tras una reconstrucción completa de la mecánica, se llevó a cabo ua mejora integral de la carrocería y restauración interior

Su objetivo, el de crear uno de los mejores De Tomaso Mangusta del mundo, costó casi cinco años, pero ha merecido la pena. Lástima que se haya deshecho de él hace menos de un mes. Lo vendió en una subasta en Nueva York el pasado 10 de diciembre, por 297.000 dólares. Ojalá los invierta en restaurar otra maravilla sobre ruedas para que podamos disfrutarla… al menos en fotos.

Fuente: RM Auctions
Galería de fotos (por Tom Gidden, cortesía de RM Sotheby´s)

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