Todos los que alguna vez hemos ido a un rally hemos escuchado los gritos incesantes de los forofos a los pilotos. “Dale gas”, se puede oír por doquier. Sin embargo, en el futuro puede que tengamos que gritarle solo al coche y es que el vehículo autónomo también camina por este sendero.

Un equipo de investigación del Instituto de Tecnología de Georgia ha creado un rally a escala en el que han incorporado algoritmos inteligentes en el que gracias a su hardware y sus sensores puede conducir sin un humano al volante y de forma apropiada en condiciones peligrosas como pueden ser las zonas de tierra. Estos vehículos se ponen a prueba en una pista de tierra del Centro de Carreras Autónoma de Georgia Tech, en dónde se les somete a pruebas de competición, deslizamientos y saltos a 145 km/h.

El sistema denominado model predictive path integral control (MPPI) está especialmente diseñado para realizar las dinámicas no lineales que intervienen en el control del vehículo cerca de sus límites de fricción. Al integrar grandes paquetes de información de manipulación operativa así como datos sobre la dinámica del rally a escala, el MPPI podrá calcular la forma más estable para poder conducir en una amplia gama de escenarios.

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El equipo afirma que gracias a esta nueva tecnología el vehículo podrá planificar y ejecutar las decisiones oportunas en tiempo real así como postulan el sistema como un nuevo marco para el control de sistemas autónomos. Y es que “un vehículo autónomo debe ser capaz de conducir en cualquier tipo de condición, no solo en carretera en condiciones normales”, apostilla Panagiotis Tsiotras, AE profesor y experto además en el control matemático de las carreras de rallyes.

El rally en cuestión que mide 3 pies de longitud (0.91 m) y pesa 22 kilogramos dispone de un motor eléctrico especial que permite la combinación perfecta entre potencia y peso. Incluye además dos cámaras frontales, una unidad de medición de inercia, una placa base con un procesador de cuatro núcleos, un potente GPU, una batería, receptor de GPS y sensores de velocidad en las ruedas.

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Estos rallys son capaces de poner a prueba al equipo que computa los datos ya que la unidad de procesamiento de gráficos de alta potencia (GPU) integrada puede llegar a analizar 2.500 trayectorias diferentes que suceden en 2.5 segundos en menos de 1/60 de segundo. “Los algoritmos que hemos desarrollado son capaces de proyectarse en el futuro en base a lo que el vehículo va a hacer en los próximos tres, o cuatro, o cinco segundos y generar aproximadamente dos o tres mil posibilidades de lo que va a suceder”, explica el profesor Tsiotras.

“Uno de nuestros principales objetivos es infundir alguna de las técnicas de expertos conductores humanos en los cerebros de estos vehículos autónomos”, sentencia. Como un nuevo camino para la seguridad autónoma lo veo viable pero, disculpad mi incredulidad, no imagino a los aficionados del mundo del motor pidiéndole gas a un rally autónomo.

Fuente: Georgia Tech

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