General Motors, que celebraba el pasado año los 50 años de su Chevy Camaro, también tenía otro aniversario que celebrar. Un vehículo muy especial surgía en el año 66 y marcaría los futuros avances del motor de hidrógeno. Se trata del Electrovan, el primer vehículo de hidrógeno.

Su estructura estaba basada en una furgoneta común de la serie G. La razón por la que se utilizó un vehículo tan grande es porque necesitaban colocar el combustible. Tan solo había sitio para dos ocupantes, en la parte trasera se colocaron baterías de plata y zinc además de grandes tanques que almacenaban oxígeno e hidrógeno líquido. Aún con toda esa carga, la furgoneta era capaz de viajar hasta 240 kilómetros sin necesidad de recarga.

Su creación fue un proceso rápido. Doscientas personas participaron en el proyecto durante 10 meses, desde enero hasta octubre de 1966. Lamentablemente, un producto así tardaría mucho más en salir a la venta y más aún a la producción en masa. A día de hoy tan solo hay un coche de estas características disponible al público.

Pese a ser una buena idea para eliminar las emisiones de gases perjudiciales para el medio ambiente, las probabilidades de que el coche movido con baterías de hidrógeno llegue a convertirse en una alternativa al coche convencional son escasas.

Viendo el panorama de prototipos de las marcas, el futuro está en el eléctrico, aún así, parece que el hidrógeno continúa luchando para no desaparecer. Honda ofreció el nuevo Clarity, Toyota apostó por este tipo de vehículos también con el Mirai y Chevy introdujo un camión de hidrógeno para uso militar. Tal vez no es cuestión de desaparecer sino encontrar una convivencia equilibrada junto con el vehículo eléctrico que está tomando fuerza en el mercado.

Fuente: Autoblog

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