A veces encontramos pequeños tesoros fotográficos camuflados entre las millones de imágenes que circulan por internet. Y nos transportan en el tiempo. Este Pontiac Club de Mer en concreto nos lleva a 1956, año en el que debutó en el General Motors Motorama show car en el que los coches del futuro eran el tema principal. Tal y como rezaba su publicidad “ninguna idea es demasiado radical ni ningún diseño es demasiado extremo”. Igual sí.

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Anunciado en la época como un “excitante experimento de laboratorio sobre ruedas“, su diseño bebía de los aviones de caza norteamericanos, con una carrocería sin relieves excepto por las tomas de aire delanteras. Las publicaciones auguraban innovaciones que se podían ver “en los Pontiacs del futuro”. El cuerpo azul de aluminio y especialmente las burbujas de las que disponía como parabrisas se consideraban avances de lo que se convertiría en los estándares del futuro.

Eran similares a las del Lincoln Futura de 1955, que se convertiría en el posterior Batmóvil en televisión. Es uno de los más históricos, creado por Ford en 1955 (subastado hace unos años), sobre la base del Lincoln Futura, un roadster que, en vez de ir descapotado, contaba con una cúpula estilo aeronave de la década de los 50. El diseño futurista y tecnológico lo hace uno de los más peculiares; además poseía una computadora, un radar, teléfono y hasta disparaba láser. Pero nuestro Club de Mer no hacía nada de esto, aunque sus creadores fueron demasiado optimistas.

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En este original y delirante biplaza los faros se introducían en el interior del coche cuando no se usaba, y no disponía de parachoques, como podéis ver. Además la aleta dorsal trasera y los parabrisas aerodinámicos contribuían a dar un aspecto de fuselaje de avión. En la publicación que podéis ver a continuación, detallaron el proceso de creación de este coche de carreras “diseñado para el confort, la seguridad y la belleza”:

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Con un V8 de 4.392 cc y 300 CV de potencia, este prototipo llamaba la atención por el contraste que ofrecían el azul metalizado del exterior con la tapicería de cuero rojo intenso en la que se podían sentar los dos ocupantes que permitía. Su interior era tan minimalista que es difícil imaginar un viaje largo a la playa en este Pontiac. Más bien un paseo.

Tristemente no llegó a ser más que un prototipo que fue destruido a finales de 1958 (sólo se fabricó uno y otro a escala 1/4). Sin embargo se han fabricado recreaciones que han sido expuestas y subastadas por alrededor de 110.000 dólares. Esta en particular fue construida en 2009 por Marty Martino, que empleó tres años en el proyecto.

Fuentes: Old Concept Car, Arnold Classic Cars

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