Se dice que detrás de cada hombre hay una gran mujer, y no lo contrario. Es una frase que resume a la perfección el rol asignado a la mujer desde los albores de los tiempos; la palabra “detrás” y no “delante” resulta esclarecedora, pero se trata de las típicas frases hechas que se perpetúan en el tiempo, al igual que los estereotipos de género. En el masculinizado mundo del motor es complicado dar con una figura femenina que se sitúe en primer plano, y no en segundo. Por eso os queremos contar la historia de Sophie Scheller, que esta vez no será la esposa del fundador de Opel, sino la mujer de negocios que sacó adelante la firma durante 18 años.

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Sophie Marie Scheller nació el 13 de febrero 1840 en Dornholzhausen, Alemania. Era hija de Friedrich Franz Scheller, propietario de una posada, y de Susanna Maria Scheller; creció con 12 hermanos en una familia modesta. A los 28 años se casó con el cerrajero alemán Adam Opel, que en 1962 había fundado una empresa de máquinas de coser. En los años siguientes tuvieron cinco hijos, que serían los que apoyarían a Sophie tras la muerte de Adam.

Fue Sophie la que, gracias al dinero que había ganado su padre en la lotería, financió a Adam para que pudiera comprar una máquina a vapor y consiguiera así aumentar la producción. En 1870 presentó una nueva máquina de coser, a la que bautizó con el nombre de Sophie, en su honor.

Durante la década siguiente, la producción de máquinas de coser evolucionó y comenzó la etapa de fabricación de bicicletas; daban mayores ganancias y eran fáciles de vender. A finales de 1887 ya fabricaban bicicletas de tres ruedas y contaban con más de 40 empleados. Sophie se encargaba de la administración de la empresa, haciendo tareas de contabilidad y asegurándose de que los pagos semanales se efectuaban.

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La muerte del fundador y el punto de inflexión

Sus hijos, entusiastas de las bicicletas, ganaron cientos de carreras a finales del siglo XIX. En 1895, la compañía era líder en Europa en máquinas de coser, y en 1898 ya era el mayor fabricante de bicicletas del mundo. El 8 de septiembre de 1895 Adam muere de fiebre tifoidea a los 58 años, durante un viaje de negocios a Holanda. Es entonces cuando Sophie asume el control de la compañía, heredando sus hijos también un porcentaje de las acciones de la prolífica fábrica.

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Los hijos de Adam y Sophie Opel.

Tres años después, continuando con la expansión, Sophie y la familia compraron la fábrica de Friedrich Lutzmann en Dessau, al noreste de Alemania, y comenzaron la producción de automóviles. De esta manera, la Opel Patent Motor Car, System Lutzmannn, se convirtió en el segundo fabricante alemán de automóviles, siguiendo a la Mercedes-Benz. En 1902 presentaron en el Motor Show de Hamburgo su primer diseño propio: un modelo Opel de 10/12 CV del que cuatro después se habrían vendido 1.000 unidades. En 1906 la compañía estableció su primera fábrica en Berlín.

Como curiosidad, Sophie llevaba una especie de cuerno colgado del cuello -predecesor de los actuales audífonos- debido a la sordera que había desarrollado. En 1910 la compañía revolucionó la industria automotriz al implantar un sistema modular que permitía montar las carrocerías sobre diferentes chasis y motores, permitiendo una mayor producción. En el verano del siguiente año, un incendio destruyó la planta y se decidió cerrar la producción de máquinas de coser para centrarse en la de bicicletas y automóviles. Al año siguiente, Sophie celebró el cincuentenario de Opel.

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El 30 de octubre de 1913 Sophie fallecía a los 73 años debido a una insuficiencia cardíaca, un año antes de que la fábrica Opel se erigiera como el mayor fabricante de automóviles de Alemania. En 2013, al cumplirse el centenario de su muerte, el pueblo natal de Sophie colocó una placa conmemorativa en el lugar donde su padre había establecido la posada.

En 2016 Opel decidió ponerle su nombre a un festival de cine celebrado en Munich, en reconocimiento a esta pionera e “inspiradora personalidad en la época más temprana de la industria de la automoción”. Al igual que muchas otras pioneras, su recuerdo no debe quedar “detrás” de nada, y mucho menos en el olvido cuando les debemos tanto a estas mujeres.

Vía: Marily Schwander, Opel.com

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