Ya hace tiempo que hablábamos del potencial de las algas como biocombustibles, una vía que se estudia en todo el mundo. Incluso en Andalucía estudiaban un proceso de secado capaz de abaratar los costes para fabricar biodiésel… y en Texas algo similar, al tiempo que depuraban aguas residuales. Bien expplotadas, estas plantas pueden incluso crecer mediante la absorción del CO2 urbano… y ahora los científicos de la Universidad de Concordia en Montreal (Canadá) abren otro camino. Liderados por Muthukumaran Packirisamy, han descubierto una célula que es capaz de producir energía eléctrica de la fotosíntesis y la respiración de las algas verdes-azules.

De acuerdo a las explicaciones del líder del grupo, en sus procesos de fotosíntesis y respiración, las algas verde-azules producen una serie de electrones que pueden ser utilizados para producir energía eléctrica de forma natural. Este tipo de algas, conocidas como cianobacterias son uno de los organismos más prósperos del planeta tierra. No solo viven en la mayoría de los hábitats de todo el mundo, sino que llevan aquí desde hace millones de años. De hecho, gracias al oxígeno producido por ellas, los organismos pudieron prosperar de forma definitiva. Además, según los expertos, se puede afirmar que están más activas que nunca, pues se aparecen en cualquier tipo de superficie húmeda. Seguro que la has visto en más de una ocasión ya que esta en todos los lados y por esa misma razón fue escogida por los científicos.

Algas

El pequeño prototipo en pruebas se compone de una membrana, cuya cámara del ánodo aloja a las cianobacterias y la del cátodo una solución de ferrocianuro. Estas proveen de energía (electrones) a la superficia del electrodo, que luego se extraen a una batería externa conectado a la prueba. Después de varias pruebas, el equipo afirma que el poder de estas algas puede producir una densidad de 36,26 microvatios/cm2, un voltaje de densidad de 80 milivoltios/cm2 y una densidad total de 96,38 microamperios/cm2. Unos resultados que están lejos de alcanzar las densidades que se encuentran en el mercado. Aún así, esta energía que podría traducirse en aplicaciones muy variadas, que van desde dispositivos móviles hasta ordenadores en un futuro no muy lejano.

Aunque se espera que este proceso sea viable con el tiempo, lo cierto es que aún esta en la fase inicial. “Tenemos mucho trabajo por hacer en términos de ampliar la producción de energía de la célula para que el proyecto sea comercial”, admitió Packirisamy.

Fuente: Concordia University, Technology

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