Ahora que el sol está empezando a apretar, el aire acondicionado se hace imprescindible en nuestros trayectos, especialmente durante las primeras horas de la tarde, cuando la temperatura alcanza sus máximos. Si el equipo no sopla aire fresco, aparte de estar jodidos fastidiados, es porque, probablemente, sea necesario hacer una recarga del gas del aire acondicionado.

Puedes mandar el coche a un taller o, como nos gusta motivar aquí cuando se puede, intentar hacerlo tú mismo. Siempre es bueno acostarse sabiendo algo nuevo y, además de llevarte la experiencia, te ahorras algunas pelas. Tan solo necesitas un kit de recarga y un poco de gas refrigerante, siempre y cuando tu coche utilice el famoso R134A (en la mayoría de coches posteriores a 1993) o el HFO-1234YF (en la mayoría de coches posteriores a 2003).

Primero tendrás que mirar si hay fugas. Luego, verificar la presión del gas y, por último, hacer la recarga. Advertencia: si tienes un vehículo híbrido o eléctrico, no intentes recargar el aire acondicionado, podrías recibir una descarga letal.

Preliminares. Localización y reparación de fugas

Abre el capó y localiza el compresor del sistema de aire acondicionado. Una pista: funciona gracias a la correa de distribución gracias a una polea y habrá dos tubos salientes en la parte posterior. Rocía con agua jabonosa (agua del grifo + jabón de manos) sus componentes para ubicar posibles fugas y asegúrate de cubrir todo el sistema. Si las hay, verás una serie de burbujas.

Ya en este punto, pueden ocurrir dos cosas:

  • Fugas pequeñas: muy pocas burbujas o que tardan mucho en aparecer. Puedes continuar con el proceso.
  • Fugas grandes: muchas burbujas y mucha espuma. Es mejor que se encargue un profesional; podrías dañar todo el sistema.

Con un sellador para reparar pequeñas fugas ayudarás a que el sistema  mantenga su recarga más tiempo, ya que el gas refrigerante no saldrá tan rápido. Es importante elegir un buen sellador, pues si la textura es pegajosa podría obstruir las tuberías y ser peor el remedio que la enfermedad. Antes de recargar el gas del aire acondicionado ten puesto unas gafas protectoras y unos guantes si no quieres quedarte ciego o con la piel helada.

Conecta la máquina de recarga de aire acondicionado

Busca las tomas de entrada de las tuberías del circuito. Tendrán un tapón que habrás de desenroscar. La mayoría de los coches disponen de dos tuberías, una relativamente delgada por el que circula gas a baja presión y otra más gorda donde la presión es más alta. Las mangueras de la máquina de recarga de aire acondicionado tendrán que ser conectadas a las tomas de ambas tuberías, la roja en la toma de alta presión y la azul en la de baja.

Una vez todo en unión, fíjate que todo el sistema esté bien sellado para no hacer el inútil. Cuando compras un kit de recarga, lo normal es que también venga con un manómetro para saber la presión del circuito. La aguja (o la pantalla) que da la marca debería situarse en la franja verde del medidor. Y siguiente paso estaría dado por realizar un vacío, algo no solo aconsejable, sino también necesario.

La tercera manguera de la máquina (la del medio) se conecta a la bomba de vacío. Habrá que dejarla durante un buen rato conectada y no, no hay un tiempo determinado para ello. Hacer un vacío en el sistema de aire acondicionado elimina el aire y la humedad que haya en su interior, al mismo tiempo que ayuda a que el gas refrigerante entre más rápido al circuito.

Manos a la obra. Momento de hacer la recarga

Bueno, casi. Antes de iniciar la recarga, enciende el aire acondicionado y ponlo a la temperatura más baja posible y a la máxima potencia. No pasa nada si el aire que expulsa es caliente. Echa un vistazo al manómetro y verás la presión acumulada del sistema. No te fíes de la primera lectura, dale unos minutos para que la presión se estabilice y puedas tomar una referencia más precisa.

Retira la manguera de la línea de baja presión (la azul) y asegúrala a la lata de gas refrigerante que, previamente, habrás agitado con entusiasmo. Deberías escuchar y sentir cuando ambas partes han encajado como una pieza de puzle. Ahora, con el motor arrancado, mantén el aire acondicionado en sus máximas prestaciones. De todas formas, lee atentamente siempre las instrucciones del kit pues, en ocasiones, el proceso de recarga de gas ha de hacerse con el motor detenido.

aire acondicionado coche

Bien sea a través de un gatillo o una perilla, deberás inyectar el gas de forma intermitente –cada 10 segundos– para no sobrecargar el sistema al mismo tiempo que mueves la lata de vertical a horizontal –cada 15 o 20 segundos– para que los componentes químicos se mezclen bien. Siempre con suavidad, que no es necesario liarla habiendo llegado ya tan lejos. Cuando el manómetro indique que está todo “ok”, el trabajo estará prácticamente acabado.

Recuerda que, si el sistema recibe más gas del necesario, el aire acondicionado nos ayudará a estar calentitos en verano y se pueden dañar otros componentes más costosos.

Último paso. Asegúrate de cerrar todo el circuito

Desconecta la botella de gas del puerto y todas las tuberías de la máquina de recarga, y ponlo en un lugar seguro. Coloca la tapa que antes habías retirado sobre la toma de la manguera de baja presión y comprueba que la recarga de gas de aire acondicionado ha sido fructífera. Tienes que sentir frío en tú piel y ver cómo se te eriza el vello. La temperatura a la que debería de soplar para un correcto funcionamiento debería oscilar entre los tres y siete grados.

Precio y recomendaciones

Haciéndolo nosotros mismos siempre saldrá más barato que hacerlo en un taller. Según pasan los años, las recargas de gas son más caras. El R134A fue prohibido en 2015 y sus existencias se están agotando paulatinamente en beneficio del más moderno HFO-1234YF. El veterano R12 (que no el Renault) ya es prácticamente imposible de encontrar. Ante esta intrínseca situación, es recomendable hacer una conversión. No es barato pero, a la larga, compensará.

Hacer la recarga de aire acondicionado supone, de media en 2018, un precio muy cercano a los 70 euros (en 2017 era más cercano a los 60 euros, y en 2014 a los 50). Las medias existen porque en unos sitios es más caro y en otros menos, lo que significa que dependerá de la comunidad autónoma y provincia donde residas y de la marca de tu coche. En los coches premium puede suponer un desembolso superior a 150 euros sin despeinarse.

Los kits de recarga pueden costar entre 20 y 60 euros, y se pueden adquirir por Internet. Cuanto más completo sea, mejor (el manómetro es muy importante). Es algo que usaremos cada par de años como poco ya que, cada año, un coche pierde de media entre el 15 y el 20% del gas que recorre el circuito de aire acondicionado. Como es norma, esta medida de tiempo puede ser variable según múltiples factores (temperaturas exteriores, humedad, etc.).

La recarga de gas del sistema de aire acondicionado es inevitable. Pero sí que existen una serie de cosas que podemos hacer para alargar ese momento. Lo mejor es activar el equipo todos los meses, que funcione durante al menos 15 minutos. También podemos limpiar el circuito del aire acondicionado y llevar a cabo un tratamiento antibacteriano. Al fin y al cabo, respiramos ese aire, y conviene entender cómo funciona.

Fuente: Aire-Acondicionado, Motorpasión

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