En algunos países la matrícula del coche es un complemento más, una opción personalizable que sirve incluso para acompañar a la personalidad del vehículo. De esta forma hemos podido ver como la placa ‘F1’ se subasta por 16,5 millones de euros en Inglaterra o como en Estados Unidos es muy popular llevar un distintivo del estado al que se pertenece. Sin embargo, en España hay mucha menos flexibilidad en este apartado.

En nuestro país no se puede elegir la matrícula que se quiere llevar, ni sustituirla por capricho. De hecho, el único motivo que acepta la Dirección General de Tráfico (DGT) para un cambio es que la matrícula tenga las siglas de una provincia diferente al domicilio del propietario. Para llegar a este caso hay que acudir al mercado de segunda mano y al formato antiguo, pues desde hace años se adoptó la normativa europea.

Si se da este caso y se quiere sustituir la matrícula, los pasos son bastante sencillos. En primer lugar hay que cumplimentar la solicitud en el impreso oficial de la DGT (disponible en la web) y pagar la tasa correspondiente a una nueva matriculación que son 96,80 euros. También es necesario aportar una documentación que acredite la identidad (DNI, NIE o CIF), además de la documentación completa del vehículo: permiso de circulación y tarjetas ITV (la original y una nueva).

Hay que tener en cuenta que si la nueva matrícula se tramita a consecuencia de un cambio de domicilio, se deberá aportar un justificante como la tarjeta censal o el certificado de empadronamiento. Si la nueva matrícula se debe a un cambio de titularidad del vehículo, hay que presenta toda la documentación que conlleva ese cambio. En ambos casos se hará llegar al usuario su nueva matrícula.

Aunque también hay circunstancias en la que no se quiere cambiar el número de la matrícula, sino la placa física. Por su coloración en los paragolpes, en una sensible a recibir golpes y a deteriorarse bastante. También hay casos como accidente o robo que obligan a solicitar unas nuevas. En este caso no hace falta tanto ‘papeleo’, basta con solicitarla en tiendas o talleres especializados (el coste ronda los 15 euros) mostrando toda la documentación de vehículo para dejar claro que la matrícula le pertenece.

En este sentido también hay que tener en cuenta las nuevas matrículas acrílicas. Cada vez está más de moda utilizar estas nuevas placas por las ventajas que tienen. Muchos las valorarán por la estética, pues mantienen el color y son mucho más resistentes al paso del tiempo y a las inclemencias meteorológicas. Pero además de guardar su aspecto con mayor efectividad, hay que tener en cuenta la seguridad en caso de accidente.

Las tradicionales matrículas metálicas pueden agravar las consecuencias de un choque debido a sus bordes afilados. Al mínimo golpe se suelen deformar y es muy difícil devolverlas a su estado original. Las placas de plástico presentan una gran flexibilidad y resistencia, pudiendo quedar intactas incluso después de un accidente. También son más fáciles de limpiar debido a que no tienen relieve como las metálicas.

Las matrículas acrílicas son algo más caras que las de metal (alrededor de 30 euros), pero a largo plazo esa durabilidad de la que hacen gala puede ser clave. La mecánica a seguir para solicitarlas es la misma, en puntos especializados y con la documentación del vehículo y del titular. Aunque llegado a este punto hay que asegurarse que las placas que se adquieren son homologadas y que tengan el certificado correspondiente, pues todavía hay sitios que ofrecen algunas que no cumplen los requisitos.

Fuente: DGT / Acierto.com

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