La electrónica en el automóvil avanza a pasos agigantados en estos tiempos. Parece que fue ayer cuando llegó uno de los elementos de seguridad activa más importantes: el ABS. Pero lo cierto es que este genial invento fue introducido en el Mercedes Clase S a finales de los 70. Conseguía que las ruedas no se bloquearan en caso de una frenada fuerte sobre cualquier tipo de superficie.

Bosch, que se trata del fabricante que lo inventó, asegura que el ABS puede evitar en torno a un 10% de los accidentes de tráfico. Un gran avance que perdura en el tiempo y que se empieza a combinar con otras tecnologías. La seguridad sigue estando en el punto de mira y cada vez hay más sistemas que facilitan y ayudan a la conducción. Uno de los más punteros se trata del sistema de frenada automática, del que vamos a hablar a continuación.

Con el ABS se ejerce una presión de frenado diferente en cada rueda, en función de la necesidad. De esta forma se consigue parar el coche por completo en menos distancia, además de mantener el control sobre la dirección. Este avance fue tan sorprendente que unos años después ya estaba disponible en la mayoría de vehículos de todos los segmentos. Hoy en día no podemos concebir un coche sin ABS, ya que pasó a ser obligatorio en Europa en el año 2003.

Por otro lado, la frenada automática de emergencia se trata de otro elemento de seguridad activa que hemos comenzado a ver en algunos vehículos en los últimos años. Además también ha ido mejorando considerablemente su funcionamiento. Al principio la frenada actuaba a bajas velocidades y no siempre evitaba la colisión. Ahora estos sistemas son más precisos e incluso son capaces de detectar a los peatones, no solo a los vehículos que nos preceden.

Gracias a una serie de radares instalados en el frontal del automóvil, se puede detectar al vehículo que va por delante o una persona que cruza la calzada. Si el conductor no reacciona con la suficiente velocidad y el coche cree que puede haber un impacto, la frenada automática responderá por nosotros. Lo más probable es que evite el siniestro, y cuando no lo haga por lo menos reducirá los daños.

Normalmente el sistema suele emitir unos avisos sonoros y luminosos antes de entrar en acción. Si la persona al volante no reacciona tras estas señales es cuando activa el sistema de frenado. Volvemos a hablar de Bosch, porque tras un estudio llegaron a la conclusión que con este sistema se podrían haber evitado el 20% de los accidentes y el 14% de los accidentes mortales en 2014.

Pero no solo eso, también se podría haber salvado el 16% de las víctimas mortales en accidentes y que habrían reducido un 14% las hospitalizaciones y un 25% los heridos leves. Desde luego la frenada automática cobra importancia y su eficacia es indudable. Fuera de Europa también se está empezando a hacer conciencia de la importancia de este sistema.

En Estados Unidos este sistema se conoce como Advanced Emergency Braking System (AEB) y es obligatorio para todos los vehículos que se comercializan desde el año 2012. La intención es que la Unión Europea también lo haga obligatorio a medio plazo, pero aún no se sabe la fecha. Actualmente se puede encontrar en bastantes vehículos opcionalmente aunque en muy pocos viene de serie.

La frenada automática es un extra en seguridad que seguramente merezca la pena. El precio puede oscilar entre los 300 y los 500 euros, y casi siempre en los acabados más altos de la gama. Aún así es totalmente recomendable por la capacidad que tiene de evitar pequeños golpes que probablemente hagan que nos gastemos más de lo que cuesta dicho sistema. Además de tener más probabilidades de salvar nuestra vida o la de otros. Sin duda, la frenada automática podría ser el ABS del siglo XXI.

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