Nada dice elegante y deportivo como un automóvil construido para ser veloz. Y para ser eficaz, necesita de la precisión de sus neumáticos para poder rodar al límite. Hoy en día, los neumáticos de perfil bajo se están convirtiendo en una tónica habitual gracias a un efecto estéticamente agradable. Sin embargo, hay más historia detrás de estas gomas que su mero atractivo visual.

¿Qué son los neumáticos de perfil bajo?

Los neumáticos de perfil bajo aparecieron por primera vez en el mundo de los automóviles en la década de los 60 con la introducción del P7, el primero de su estirpe de alto rendimiento. Pronto se convertirían en habituales en coches de la talla de Porsche o Ferrari. Ahora, los neumáticos de perfil bajo han pasado de estar en los estadios deportivos a los aparcamientos del centro comercial. Los vemos tanto en BMW M3 como en una Renault Scénic.

No todos los neumáticos son iguales, por lo que es necesario conocer las diferencias entre unos y otros antes de comprar un nuevo juego para el próximo viaje. En la pared lateral se ubica un código que muestra una relación de aspecto, es decir, la relación entre el ancho del neumático y su altura. Los neumáticos de perfil bajo tienen una relación de aspecto más reducida una pared lateral (el perfil) más delgada.

Por ejemplo, si tu coche tiene inscrito 215/65 R15 en el caucho, el número 65 le indica que la altura es el equivalente del 65% de la anchura; en este caso unos 140 mm. Un neumático con una relación de aspecto de 50 o menos, generalmente, se considera perfil bajo. Cuando más estrecha es la pared lateral, más grande es la llanta, por lo que los coches equipados con estas ruedas quedan bendecidos con un aspecto deportivo más codiciado.

Ventajas de los neumáticos de perfil bajo

Su desempeño sobre asfalto es mejor. Un área de contacto más amplia y paredes laterales más rígidas brindan un mejor rendimiento y manejo. Sus efectos mejoran en curvas, ya que aguantan mejor las fuerzas laterales. El efecto es más notable al circular rápido, donde una reacción brusca puede ser una prioridad, y es por ello por los que suelen tener índices de velocidad más elevados.

Hay que tener en cuenta que, originalmente, el empleo de una llanta más grande se empleaba para incorporar un equipo de frenado de mayores dimensiones. Los neumáticos de perfil bajo tienen bandas de rodadura más grandes que mejoran la tracción en superficies secas y lisas, repercutiendo positivamente en la dirección. Las paredes laterales, al ser más delgadas, presentan mayores refuerzos y, por ende, más rigidez.

Ofrecen mayor eficiencia de combustible. La banda de rodadura los neumáticos de perfil bajo presentan un diseño más simplificado que sus homólogos más rechonchos. Una menor resistencia al avance repercute en hacer más eficiente el uso del combustible. La diferencia entre usar perfil alto o bajo –según modelo de neumático y coche– puede oscilar entre un 15 y un 20%, e incluso hasta un 35% a altas velocidades.

En cuanto a apariencia, no cabe duda de que se ven geniales y le dan a los coches un aspecto más audaz y agresivo. Este concepto de “más rueda y menos neumático” está ganando rápidamente una gran popularidad en el mercado. Hasta hace pocos años, llantas de 16-17 pulgadas eran consideradas de un tamaño óptimo. Ahora es fácil encontrar utilitarios con ese tamaño, incluso de hasta 19 (Opel Adam).

Desventajas de los neumáticos de perfil bajo

Son más ruidosos. Con un área de contacto más ancha sobre el asfalto, los neumáticos de perfil bajo son notablemente más ruidosos. Primero, porque más sección es igual a incorporar más ranuras, permitiendo que pase más aire a través de ellas, y segundo, los refuerzos agregados también contribuyen a la rumorosidad. Es importante tener en cuenta que la presión de los neumáticos también contribuye a ello.

Ofrecen menor agarre en superficies irregulares. Los neumáticos de perfil bajo son excelentes para apurar frenadas y tomar curvas en trazados secos, pero la pared lateral más alta con un tamaño de llanta más pequeño ofrecerá mayor flexibilidad y agarre en condiciones donde la superficie sea irregular, como en nieve, barro o asfaltos en mal estado. Cuanta más superficie de contacto hay con el firme, también es más fácil hacer aquaplaning.

El confort de marcha es más incómodo. La distancia entre el automóvil propiamente dicho y el suelo, lo que motiva a trabajar con más ímpetu a la suspensión. Una menor capacidad para absorber los impactos hace que la velocidad del resorte aumente. Si tu coche equipaba de fábrica ruedas más pequeñas que las que has montado (o tienes pensado), notarás un andar de marcha más áspero. Si el coche fue ya preconcebido con esa idea, no habrá problema.

Su desgaste es mayor, es el precio a pagar por disponer de un mejor agarre y una conducción más estable. Además, la combinación de hacer cambios de dirección más bruscos, unas paredes laterales más finas y el raspado de las propias llantas, hacen que el desgaste sea vea incrementado frente a los neumáticos de perfil alto. Y, cuanto más grandes son las ruedas, más dinero hay que pagar cuando llegue el momento de reemplazarlas.

No siempre son buenos cuando se trata de ahorrar combustible. Cierto es que una menor resistencia de rodadura puede contribuir a una mayor eficiencia, pero se contrarresta con unas ruedas más pesadas que obligan al motor a trabajar con más ganas. En consecuencia, la aceleración disminuye y el consumo se eleva. Por eso siempre se recomienda cumplir con las especificaciones que establece el fabricante.

Son más vulnerables ante daños. Ante un pinchazo, se desinflan más rápido, lo que es más peligroso si el neumático no está completamente vacío. Y hablando de pinchazos, uno muy común en estas gomas es cuando el coche se topa con un bache y la pared lateral es “mordida” por la llanta. Lo normal es que ocurra en carreteras que no están en sus mejores días a altas velocidades, con un perfil entre 35 y 30.

Si se saltan de unos neumáticos de 15 pulgadas a unas de 18, el control de estabilidad (ESP) puede confundirse en su actuación debido a su particular calibración. Una medida alterada puede hacer que las lecturas puedan volverse inexactas y que el sistema actúe de manera inadecuada. Recordemos que esto como el airbag y el cinturón, de nada sirve tener un amortiguador en frente nuestra si no vamos bien sujetos.

Mucha gente disfruta de la apariencia que aportan las llantas anchas y grandes. Estos neumáticos pueden darte la oportunidad de lucirte en tu flamante vehículo, pero una forma atractiva, a veces, puede arruinar la función con la que ese elemento se diseñó. Unas llantas de gran tamaño es carne de cañón para los bordillos y aumentan la carga sobre la suspensión y el eje.

¿Me compensa comprar neumáticos de perfil bajo?

Depende de lo que quieras y necesites. ¿Prefieres un manejo suave de uso más práctico para el día a día o un mejor rendimiento en asfalto seco y apariencia? Los neumáticos de perfil bajo tienen muchas ventajas, y se adaptan a aquellos que quieren mayores sensaciones de conducción. Para que realmente cumplan con su función, tienen que tener las medidas correctas y la suspensión tiene que ser readaptada.

Por el contrario, si no estás listo –o dispuesto– para actualizar tu vehículo al completo a la hora de adaptarlo a las nuevas ruedas, mantente con las medidas de fábrica. Bajar la relación de aspecto de los neumáticos por pura cuestión estética puede repercutir en múltiples problemas, como en la centralita del coche, en la suspensión o en la dirección. Al fin y al cabo, el neumático es el único punto de contacto entre el coche y la carretera.

Fuente: 8000 vueltas

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