Minimizar ruidos molestos exige casi siempre utilizar materiales más pesados, de propiedades aislantes y amortiguadoras. Así pueden minimizarse las vibraciones superficiales. Pero el cliente obtiene una ventaja funcional con menos peso: más satisfacción con menos consumo y emisiones de CO2. Cuando hoy día se fabrican componentes de motores cada vez más ligeros gracias a nuevos materiales –por ejemplo las cajas del cigüeñal se fabrican de aluminio–, se ahorra material al aislar los molestos ruidos de la combustión.

Además, cubren parte del motor con una cápsula acústica. Estos componentes de absorción o amortiguación ocupan poco espacio, son ligeros y reducen al mismo tiempo de forma especialmente efectiva la emisión sonora. La absorción e insonorización directamente en el motor tiene ventajas adicionales desde el punto de vista de la eficiencia: si se reduce el ruido molesto directamente en el foco de emisión, no es necesaria la siempre más costosa y difícil insonorización posterior del habitáculo interior. Se ahorra así material y peso y se reduce el consumo.

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Estudio de la acústica en BMW

También se puede integrar las funciones acústicas en piezas del vehículo ya existentes. En la estructura inferior utilizada en los actuales modelos BMW para mejorar la aerodinámica, un material LWRT (Light Weight Reinforced Thermoplast) sustituye al polipropileno empleado hasta ahora como soporte, que era más pesado y debía dotarse de un material absorbente, una función que ahora ya está integrada en la superficie del soporte. Se ahorra así peso y espacio, al tiempo que se aumenta claramente la superficie de absorción. La nueva estructura solo pesa la mitad que la anterior estructura compuesta de soporte y absorbente adicional.

Con el diseño acústico activo, los ingenieros pueden crear el sonido óptimo para el carácter del vehículo, o incluso satisfacer los deseos auditivos individuales del conductor. Presentado en 2009 en un prototipo MINI, el diseño acústico activo ayuda ya también a los motores diésel a conseguir un sonido deportivo imposible hasta ahora. El despliegue de potencia deportiva de los modernos motores diésel y su alto par precisamente al arrancar y acelerar entran en contradicción con la percepción acústica de los vehículos diésel.

Para que se produzca una experiencia auditiva especial y un vehículo diésel suene verdaderamente deportivo, los diseñadores deben adecuar de forma óptima el sonido al vehículo y a la potencia de su motor. Demasiado sonido con una potencia reducida provocaría una sensación negativa. El sonido del motor debe provocar siempre una experiencia de conducción armónica. El reto consiste sobre todo en ajustar la dosis sonora correcta en todas las situaciones de conducción y en crear un carácter sonoro genuino. Un sistema activo permite unos ajustes esencialmente más selectivos y precisos que la clásica configuración acústica en la carrera de aspiración o en el sistema de escape.

El vehículo de prueba optimizado acústicamente mediante diseño acústico, basado en un BMW 635d, posee un carácter sonoro propio y muy dinámico. El ruido típico del diésel ha desaparecido, y en su lugar, el conductor percibe un sonido espléndido y deportivo. En todo el margen de revoluciones se despliega un sonido armónico, agradable y rico en matices, haciendo audible el enorme par motor a bajas revoluciones y transmitiendo la emoción de conducir a muchas rpm. El diseño acústico activo proporciona por fin al motor diésel el sonido que merecen sus prestaciones.

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