No todas las noticias que nos llegan del país de Angela Merkel iban a ser negativas, ¿no?. En ocasiones (muchas, para ser correctos) sus excelentes productos no hacen más que asombrarnos, y en el caso del modelo que hoy tratamos, tener “sana” envidia. Porque así es como se van a sentir sus afortunados propietarios, envidiados, ya que si las previsiones son ciertas, solamente se fabricarán 333 unidades del Audi A1 más deportivo.

Alerón trasero con aires de “Grupo B” del Mundial de Rallyes
Alerón trasero con aires de “Grupo B” del Mundial de Rallyes

Un número muy reducido, pero que pretende servir como gancho para potenciar las ventas del resto de la gama del compacto germano. Para ello se ha ido un paso más allá a nivel estético, haciéndolo mucho más atractivo que el modelo base y heredando algunos aspectos ya vistos en el prototipo A1 Clubsport Quattro presentado en la reunión GTI del Wörthersee Tour 2011, allá por la primera semana del mes de junio, y del que recibísteis cumplida información.

Y, efectivamente, se dejan entrever algunos detalles que han sido tomados directamente de aquel modelo. No tenemos más que fijarnos en las preciosas llantas de aleación de 18 pulgadas con un exclusivo diseño de turbina y con neumáticos de medidas 225/35/18, el paragolpes delantero sobredimensionado o el alerón trasero en prolongación de la línea del techo, con aires de “Grupo B” del Mundial de Rallyes, de la añorada época dorada de esta competición, y que tantos éxitos trajo a las vitrinas de Audi.

El resultado no puede ser más aparente y “entra por los ojos” al primer vistazo. Pero, a pesar de lo que puedan pensar ciertos “personajillos televisivos”, no sólo se vive de estética y sin un “interior” (en este caso mecánicamente hablando) en consonancia no pasaría de ser un mero ejercicio visual.

El motor es el conocido cuatro cilindros 2.0 TFSI de Audi, de 1.984 cc, e inyección directa de gasolina turboalimentado. Ofrece una potencia máxima de 256 CV a 6.000 r.p.m y un par máximo de 350 Nm disponible entre 2.500 y 4.500 rpm. Con este despliegue mecánico no es de extrañar que se obtengan unas mediciones excelentes, ya que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos, y alcanzar una velocidad máxima de 245 km/h. Aunque aún no se ha homologado, se espera que tenga un consumo medio que ronde los 8,5 litros cada 100 km.

Un pequeño "matagigantes" entre curvas...
Un pequeño "matagigantes" entre curvas...

El siguiente eslabón de la cadena cinemática lo constituye la caja de cambios, que para la ocasión es una manual de seis velocidades (no se habla, por el momento, de una S-tronic de siete velocidades) y que es capaz de transmitir la potencia hasta el siempre bien valorado sistema de tracción Quattro. En este caso se trata de un viejo conocido de los seguidores de la marca de Ingolstadt,  basado en un embrague multidisco hidráulico, bañado en aceite y controlado electrónicamente. De esta forma se puede transmitir la potencia necesaria al eje trasero de forma casi inmediata y siempre que las circunstancias así lo requieran. Este sistema es ayudado en conducción deportiva por un diferencial autoblocante electrónico, denominado EDL, que frena la rueda que patina, mejorando la tracción, sobre todo a la salida de las curvas. Si se lleva esta conducción al extremo el ESP cuenta con un modo deportivo específico e incluso puede desconectarse por completo a la hora, por ejemplo, de meternos en un circuito.

Los frenos han sido sobredimensionados, montando discos delanteros autoventilados de 312 milímetros de diámetro y pinzas de color negro. La suspensión también ha sido optimizada, utilizando unos tarados específicos más firmes tanto en la delantera, que es de tipo McPherson, como en la trasera, con una estructura multibrazo.

Asientos muy envolventes de configuración similar a bacquets de competición
Asientos muy envolventes de configuración similar a bacquets de competición

Evidentemente esta deportividad también se transmite al interior, con unos asientos muy envolventes, con el reposacabezas integrado, de configuración similar a bacquets de competición, y que sujetan el cuerpo perfectamente en cualquier condición; el pedalier en acero inoxidable mate, el volante multifunción de estética deportiva (achatado en su parte inferior), el cuadro de relojes específico para esta versión o innumerables detalles en aluminio, como el pomo de la palanca de cambios.

El equipamiento también está a la altura de las circunstancias, incorporando elementos vistos en algunos de sus “hermanos mayores” de marca como, por ejemplo, el equipo de sonido Bose con 14 altavoces y una potencia de 465 vatios, el sistema Audi Connect que, mediante un teléfono dotado de Bluetooth, es capaz de conectarse a Internet y a Google Earth, o el punto de acceso WLAN integrado, para dar servicio a todos los pasajeros.

Este modelo tan especial solamente se comercializará en el color Blanco Glaciar metalizado, que podéis ver en las imágenes adjuntas, con el techo pintado en negro brillante, las ventanillas traseras tintadas, los faros xenón plus, con decoración en color rojo, y las luces traseras LED polarizadas. Lástima que no herede también el doble escape lateral visto en el Audi A1 Clubsport Quattro, pero ¡no se puede tener todo!, y ha de conformarse con dos salidas posteriores de considerable diámetro.

Según ha comunicado la marca germana, se espera que la producción de las 333 unidades de esta serie limitada comience este próximo mes de enero y, de esta forma, se puedan servir a los concesionarios en la segunda mitad del año próximo. ¿El precio? No se ha facilitado aún, pero lo que sí podemos asegurar es que con la política al respecto que viene manteniendo el fabricante alemán, no será precisamente nada barato “hacerse” con uno de estos pequeños “matagigantes”.

Mientras tanto, y por el momento, tendréis que conformaros con observar detenidamente la galería de fotos que os adjuntamos:

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