Cuando los vehículos circulen de forma autónoma, ¿qué harán los conductores? ¿en qué invertirán ese tiempo? ¿cómo lo aprovecharán? Audi se está preocupando por conocer de qué manera afectará a los conductores y al resto de ocupantes del vehículo la conducción autónoma y cómo deberían ser las condiciones a bordo de los coches para que los ocupantes del mismo viajen aprovechando el tiempo “extra” que los vehículos autónomos pueden ofrecer a sus pasajeros.

Así, en colaboración con el Instituto Fraunhofer de Ingeniería Industrial IAO, Audi analiza sobre un simulador de conducción cómo será la experiencia de conducción del futuro a bordo de un vehículo de conducción autónoma. Expertos en la interacción hombre-máquina investigan como puede convertirse el interior del coche en un lugar de trabajo perfecto garantizando en todo momento una experiencia Premium al volante. Esta cooperación forma parte del proyecto Audi “La hora 25”.

Para llevar a cabo este estudio, Audi y el Instituto Fraunhofer de Sttutgart han construido un simulador muy especial de conducción en el que se reproducen todas las posibles situaciones que se pueden dar circulando bajo condiciones de conducción autónoma. El simulador cuenta con un interior cuyo aspecto puede variar, con o sin volante, y adaptarse a las distintas configuraciones que podría en el futuro adoptar el habitáculo normal de un coche. Proyecciones a gran escala transmiten las mismas sensaciones que se producirían al viajar a bordo de un coche, tanto de día como de noche o en cualquier situación climática. A través de las diferentes pantallas, los investigadores pueden introducir distracciones digitales, cambiar el color de la iluminación, variar los ruidos de fondo, o atenuar lo que se percibe a través de las ventanas.

“Cuando los coches ya no tengan un volante, la movilidad premium deberá ser nuevamente definida. En el futuro, las personas que viajen a bordo de un automóvil podrán viajar a la vez que navegan por Internet, mientras juegan con sus hijos o permanecen concentrados haciendo su trabajo”, afirma Melanie Goldmann, directora de Cultura y Tendencias de Comunicación en en Audi. “Junto con los expertos del Instituto Fraunhofer —afirma Goldmann— queremos averiguar qué es lo verdaderamente importante en un coche de conducción autónoma para optimizar el tiempo añadido del que vamos a disponer”.

El objetivo del análisis se centra en las personas jóvenes que parcitiparon en la prueba, los llamados millennials, personas nacidas después de los años 1980, por estar considerados como los más receptivos a conducir automóviles de forma autónoma. En el experimento, las 30 personas que participaron en la prueba llevaron a cabo diversas tareas que requerían una concentración comparable a la de una situación de trabajo en un automóvil de conducción independiente.

Durante la prueba se midió tanto su actividad cerebral (EEG), como sus tiempos de reacción y las cuotas de error, observándose con especial atención las impresiones distintas impresiones subjetivas que se fueron produciéndo. Los resultados del EEG fueron inequívocos: en un ambiente sin alteraciones, el cerebro humano está más relajado. Las ventanas se atenuaron, los ajustes de luz se optimizaron y se suprimieron los mensajes digitales. Las tareas se resolvieron mejor y más rápidamente. Las personas de prueba también declararon que estaban menos distraídos.

Por el contrario, en situaciones de conducción más “cercanas a la realidad” en el coche robot se producían más exigencias al cerebro: en este caso, los participantes veían publicidad, recibían información de las redes sociales y no se beneficiaban de una iluminación agradable a través de las ventanas del “vehículo”.

“Los resultados muestran que el objetivo a alcanzar tarea es encontrar el equilibrio correcto. En un futuro digital, no hay límites a lo que se puede imaginar. Podríamos ofrecer de todo en el coche hasta llegar realmente a abrumar al usuario con información”, dice Goldmann. “Pero queremos poner a la gente en el centro de atención. El coche debe convertirse en una membrana inteligente. La información correcta debe llegar al usuario en el momento adecuado”.

Actualmente, los conductores pasan un promedio de unos 50 minutos diarios al volante de su coche. En su proyecto “La hora 25”, Audi está investigando la mejor manera de poder utilizar todo ese tiempo en un vehículo de conducción autónoma autodidacta (dotado de inteligencia artificial). El proyecto se basa en el supuesto de que una interfaz hombre-máquina inteligente aprenderá las preferencias individuales del usuario y se adaptará a ellas con flexibilidad, lo que permitiría a los usuarios de vehículos Audi disponer de control total de su tiempo y administrarlo según su conveniencia.

Inicialmente, el equipo del proyecto estudió a personas en Hamburgo, San Francisco y Tokio centrándose en dos grandes cuestiones: ¿Cómo se usa el infotaintment en el coche de hoy? Y ¿Qué le gustaría hacer a la gente con su tiempo libre en el coche del futuro? Psicólogos, antropólogos, urbanistas y planificadores de movilidad analizaron los resultados, tras los cuales el equipo de Audi definió tres modos de tiempo que son concebibles a bordo de una automóvil autónomo: Tiempo de calidad, tiempo productivo y tiempo para la regeneración.

El primero es aquel en el que las personas pasan su tiempo realizando actividades con sus hijos o llamando a familiares y amigos. El tiempo productivo es aquel que, por lo general, dedican a trabajar. Por último, el llamado tiempo de inactividad sería el que utilizarían para relajarse leyendo, navegando por internet o viendo una película. Para profundizar en las características de cada uno de ellos, Audi recabó la ayuda de científicos del Instituto Fraunhofer. Actualmente, los trabajos que se desarrollan en común están principalmente centrados en el análisis del denominado tiempo productivo.

Más imágenes:

Ver galeria (8 fotos)

Fuente: Audi

Vía: Newspress

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta