Los excrementos son tan abundantes que gracias a este biocombustible se cubre el 5% de la demanda de electricidad de todas las instalaciones. El calor que se produce durante el proceso se almacena y distribuye para calentar la zona de los gorilas.

“El desperdicio de los animales puede generar electricidad, calor, fertilizante e incluso extraerse agua para regar las cosechas”, asegura Geraint Evans, director del área de Bioenergía y Biocarburantes del National Centre for Biorenewable Energy, Fuels and Materials del Reino Unido, a la CNN.

El zoológico, el único en Alemania que genera electricidad de esta manera, instaló tres contenedores con capacidad para cien metros cúbicos de desperdicios de animales herbívoros. Dentro de los contenedores se produce la digestión anaerobia y se genera el biogás.

Un elefante adulto puede comer alrededor de 100 kilogramos de frutas, verduras y galletas al día, produciendo una montaña de estiércol. Con la energía que producen ya calentarían unos 25 hogares. Si se aprovecharan todos los desperdicios de todos los herbívoros se conseguiría generar electricidad para unos cien, ya que juntos crean alrededor de 2.000 toneladas de la excrementos cada año.

Hay proyectos en marcha para generar biogás a partir de excrementos de otros animales, incluso de humanos. En países de Asia y África ya se hace, aunque en pésimas condiciones higiénicas, que causan enfermedades y muertes por la emanación de gases tóxicos.

¿Y podría usarse esa energía en coches? Por supuesto. Además del gas natural (GNC) y de los residuos gaseosos del cracking del petróleo (GLP), este combustible que es el biogás puede utilizarse en coches, aunque el motor pierde potencia respecto al combustible líquido.

Otro problema son los altos costes de la tecnología para obtenerlo, (solo unos pocos miles de coches usan hoy biogás en el mundo). ¿Ventajas? Es una fuente de energía inagotable (con la planta de biogás de Valdemingómez podría abastecer las necesidades de todos los autobuses de Madrid capital)

¿Y huelen los humos? En teoría serían gases inodoros. Huele mal la masa de materia orgánica, que se aparta para fertilizantes o abono, usos que le dan en el zoo de Munich.

Vía: CNN, Motorpasión, Energías renovables

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