Aparcar no siempre resulta una tarea del todo gratificante. Muchos disfrutan aparcando. Otros, se estresan a la hora de dar vueltas y vueltas para estacionar el coche. Pero esto podría tener punto y final gracias a una tecnología que se está probando en la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey (EE.UU).

La tecnología que aparcará sola
La tecnología que buscará el aparcamiento

La idea principal que abordan sus creadores es la de permitir  que tráfico consiga de forma sencilla y automática la información de cómo está el tráfico y donde se sitúan los huecos de aparcamiento. De este modo, trazar una especie de mapas de navegación hacia el lugar de destino y elegir dónde se quiere dejar el vehículo. Si todos estos datos quedan integrados, tal y como se desea, los atascos podrían ser historia y el estrés de aparcar también. Por lo que muchos estarían de enhorabuena.

Hasta este momento la idea, que está en desarrollo, parece estupenda pero también utópica. Cabe destacar que hasta el momento se han limitado a hacer pruebas sencillas, como por ejemplo trazar un sencillo mapa de plazas de aparcamiento. Para ello han utilizado unos sensores de ultrasonidos en las puertas de varios taxis con los que medir las distancias hacia los lados en las zonas de aparcamiento. Con estos datos crearon un algoritmo que distinguía si un lugar del mapa era una plaza libre. Por lo que, cruzados estos datos de ultrasonidos con los de posición ofrecidos por el GPS, encontrar aparcamiento resultó realmente sencillo.

Aunque lo más sorprendente de esta investigación es que tan sólo han gastado 120$ (alrededor de 94€) en el receptor GPS y en el sensor de ultrasonidos, más un PC portátil conectado con un servidor donde centralizaban los datos. Es cierto que aún les queda mucho por investigar pero estos primeros datos hacen pensar que van por la dirección correcta. Es importante señalar que muchos de los problemas de tráfico en las ciudades se localiza en aquellos conductores que dan vueltas a o se estacionan en doble fila buscando aparcamiento.

Pero esta no es la única investigación. En ese mismo camino va otra solución probada en San Francisco. Ésta consiste en una serie de plazas de aparcamientos con sensores de ocupación. En este caso, dependiendo de las plazas que estén libres se iluminan unas indicaciones que señalan el camino a recorrer para encontrar ese ansiado hueco libre. El problema principal de esta solución es que debe de ser una infraestructura preparada, y a simple vista, con un mayor coste.

Las últimas investigaciones realizadas prevén que el sistema podría centralizarse en un punto y, de este modo, obtener información automática de los integrantes del tráfico a través de conexiones inalámbricas móviles. Y así trazar estos útiles mapas y rutas. En definitiva, el futuro del control del tráfico se basa en: automatización, centralización e interconexión. Sin olvidarnos de la ecología.

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