Durante el año pasado 110 personas resultaron heridas en los 58 accidentes de tráfico que sufrieron los autobuses de transporte escolar, de los heridos, 12 eran conductores y 98 pasajeros, en su mayoría menores de edad.

Por norma general los que se suelen llevar la peor parte en los accidentes escolares son los vehículos  contrarios donde los últimos años ha habido varios fallecidos por la colisión. La velocidad inadecuada y las distracciones fueron las principales causas de este tipo de siniestros.

Por ello la DGT tiene ha puesto en marcha un programa de control y vigilancia del transporte escolar que comenzó el pasado jueves 15 de octubre y que durará 15 días, en los cuales, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil llevarán a cabo inspecciones en este tipo de vehículos y sobre los conductores.

El primer control, de carácter administrativo, consistirá en comprobar que las autorizaciones y documentos que deben tener dichos vehículos sean los correctos para la prestación del servicio.

Posteriormente, los agentes verificarán que las condiciones técnicas y elementos de seguridad del vehículo son los que exige la normativa, así como los requisitos especiales que debe cumplir el propio conductor, como son el permiso de conducción o los tiempos de conducción y descanso.

La DGT afirma que hará “especial hincapié” en el control de la utilización de los cinturones de seguridad y sistemas de retención, en aquellos vehículos que los lleven instalados. Según una directiva europea transpuesta por España, desde octubre de 2007, tanto en España como en el resto de países miembros se deniega la matriculación a cualquier autobús que no tenga instalados los sistemas de retención.

Desde el curso escolar 2007-2008 todos los vehículos dedicados al transporte escolar tienen que cumplir con los requisitos que se recogen en el Real Decreto 965/2006 sobre condiciones de seguridad en el transporte escolar y de menores.

Vía: El Economista

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