El mundo del motor y las marcas en particular, están volcados en esta nueva etapa que a la vez es una carrera por desarrollar coches inteligentes, autónomos y conectados con los que liderar estos nuevos tiempos de la movilidad.

Sin embargo, solemos caer en el asombro porque no nos acordamos de que estos coches tendrán que circular por las carreteras convencionales. Y aquí, es cuando surge la pregunta de si las autoridades han mostrado la misma proactividad en mejorar las carreteras para adaptarse a los nuevos tiempos como lo han hecho las marcas con sus coches.

El futuro más previsible de las ciudades sitúa al coche autónomo como el elemento más importante para luchar contra los problemas lamentablemente cotidianos como son la contaminación atmosférica o el tiempo perdido en los atascos.

No obstante, su eficacia disminuye en cuanto menos eficientes sean las carreteras por las que circulen.
Es este desafío, el que ha llevado al gobierno británico a la creación de un plan dotado con nada menos que 13.000 millones de euros (11 547.78 millones de libras).

Denominado The Road Investment Strategy, se trata de un plan con el cuál Reino Unido quiere garantizar una infraestructura de carreteras adaptada a los nuevos cambios tecnológicos, mejorando su circulación y por lo tanto la vida de sus usuarios.

Ya han entrado en vigor alguna de las medidas contempladas en el plan. Entre ellas, destaca la utilización de sensores de tráfico inteligentes que no sólo medirán la densidad del mismo sino que regularán en tiempo real los límites de velocidad para que el flujo de vehículos circule a un ritmo constante. Evitando algo tan común, como son los atascos fantasma.

El último informe realizado por Highways England, pone de manifiesto la eficacia de este tipo de herramientas tecnológicas para la gestión inteligente del tráfico.

Por ejemplo, en la M25, la carretera de circunvalación que rodea casi la totalidad de Londres. Pese haberse incrementado el tráfico en un 10%, los retrasos por su parte se han reducido en un 50%. Gracias a la incorporación de estos sistemas tecnológicos en la gestión del tráfico, los conductores se evitan hasta 6.000 horas al año en atascos.

Pero el afán innovador del gobierno británico no se queda en estas medidas. Tras la creación del Centro para Vehículos Conectados y Autónomos, y después de invertir 100 millones de libras en proyectos para experimentar con esta tecnología, Reino Unido quiere convertirse en el líder global en este tipo de vehículos.

 

Para ello y en sintonía con el término “carreteras inteligentes”, el objetivo es adaptar las carreteras de modo que los coches reciban de forma inmediata información de su entorno. Con el objetivo de hacer las construcciones y reparaciones más rápidas y sostenibles, algunos tramos de carretera ya se están empezando a cubrir con pavimento reciclado. Este pavimento está justamente creado a partir de una mezcla a base de trozos de pavimento dañado.

Por otra parte, gracias a la utlización de drones, los ingenieros pueden obtener mapas digitales del progreso de las obras en carretera sin la necesidad de realizar tantos desplazamientos. Evitando por tanto una cantidad de emisiones CO2 innecesarias.

Pese a la gran aceptación que ha recibido The Road Investment Strategy, la “Auditoría Nacional del Reino Unido”, organismo independiente del parlamento encargado del control y supervisión de las finanzas de los proyectos gubernamentales, no ha dado su visto bueno total.

Según se puede contemplar en el informe, la auditoría advierte de que hay 16 proyectos que corren el riesgo de sufrir impagos. Por otra parte, la organización de estos proyectos se prevén en un plazo demasiado corto, corriendo el riesgo de irse acumulando.

Lo que está claro, es que el gobierno británico no se escapa de su responsabilidad en la tarea del desarrollo de la nueva revolución del transporte. ¿Cómo actuará por su parte el gobierno español?

Fuente: MIT Technology Review

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta