Si sigues nuestras pruebas de coches y has leído las prueba del Chevrolet Cruze SW quizá te hayas fijado en que, en alguna foto, aparecía de refilón este Chevrolet Nomad 210 Station Wagon de 1957 del que te vamos a hablar hoy. Estaba allí, aparcado en un campo en el oeste de Alemania con vistas a la ciudad de Remagen y los restos del puente de Ludendorff, donde hubo batallas feroces durante la Segunda Guerra Mundial.

Chevrolet quería destacar en esa presentación su pasado fabricando coches con carrocería familiar. Surgió en 1957, basado en el vehículo experimental que Chevrolet había mostrado en el Motorama de 1954, tres años antes. Después de los buenos comentarios que había tenido entonces, la marca americana decidía que el Nomad se convirtiese en el quinto modelo con carrocería station wagon en la gama Chevrolet de producción.

Hubo dos razones principales para lanzar este modelo:

  • Por un lado,  la increíble popularización de este tipo de coches en Estados Unidos. Según indica T.H Hawking, manager general de la marca, en la nota de prensa de la época, desde el final de la II Guerra Mundial las cifras de ventas anuales de Station Wagon se habían multiplicado por doce.
  • La segunda razón tenía que ver con el cambio en el estilo de vida (que era el responsable de que las ventas aumentasen tanto). La población abandonaba los centros de las ciudades y vivía a medio camino entre la urbe y el campo, lo que creaba nuevas necesidades.

La verdad, todos los periodistas que estábamos conociendo el Cruze Station Wagon nos despistamos un rato con este “Two Ten” Nomad. Era difícil no hacerlo, dado el tamaño descomunal de este coche con motor V8, en contraste con los compactos modernos. La altura, sin embargo, no era muy diferente a los coches actuales. Sí es algo más alto, pero sin ser una diferencia exagerada.

El Nomad junto a las tres carrocerías actuales del Chevrolet Cruze

Una vez dentro nos resultó sorprendente lo amplio que resultaban los coches de entonces. Detrás parece que podrían caber incluso cuatro personas y delante, el típico banco corrido donde pueden ir tres personas sin problemas. No le falta ni un detalle de los coche de aquel entonces: Un volante gigantesco, la palanca de cambios montada a su lado, muy arriba, para facilitar cogerla… y hay una altura disponible al techo muy grande, sobre todo después de haber llegado allí en un coche moderno como el nuevo Cruze Station Wagon.

Los acabados, con puertas rematadas en cuero en su interior como los asientos (no conocían entonces los plásticos duros). Por desgracia, no hubo oportunidad de conducir el Nomad como sí pudimos hacer con el Camaro 350 V8 hace unos meses. Pero nos podemos imaginar este coche cargado hasta el techo con maletas, niños hiperactivos en el asiento trasero y mamá y papá sentados delante viajando hacia la playa.

Solamente me durgió una duda (y creo que razonable) ¿Nos fascinarán así los coches familiares actuales dentro de 45 años?

Galería de fotos del Chevrolet Nomad 210:

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