Hace bien poco publicamos la prueba del nuevo Chevrolet Camaro, el clásico pony car americano que por fin ha desembarcado en Europa. Como os contábamos, su presentación tuvo lugar en Suiza.

Al tratarse de. La gran mayoría de periodistas pusimos nuestros ojos (y deseos) en poder apretar el motor del Camaro Z-28 rojo de 1980, pero como en ese no estaba disponible nos montamos en este Chevrolet Camaro V8 350 de 1978. No es el Camaro de 1967 que John Cussack llevaba en Más vale muerto, pero sí que parecía sficiente para saciar nuestras ansias de sentirnos en los años 80 por un rato.

No fue una prueba al uso. Apenas pude probar el coche un cuarto de hora (o quizá menos) robándole un poco de tiempo a la comida. Ver ese coche, con esa línea y ese morro tan largo, y no abrir su enorme puerta para subirte a él, teniendo la posibilidad, habría sido un auténtico delito.  Adiós postre, adiós café… ¡Welcome Camaro!

En marcha con el Chevrolet Camaro V8 de 1978

Le das la vuelta a la llave y con el sonido de los escapes ¿Cómo definirlo? Ya empiezo a creer que Steve McQueen va a salir en la primera esquina a perseguirme con su Ford Mustang por las calles de San Francisco (en realidad lo que veo por el parabrisas es más bien un grupo de vacas lecheras pastando en un prado, lo que me devolvió a la realidad: estaba en un coche antiguo (bastante mal cuidado en su interior) y a miles de kilómetros  de su hábitat natural.

En el coche, de configuración 2+ 2 asientos, voy con otros tres compañeros de profesión. La tapicería está hecha un desastre (así lucía en este coche nuevo) y te pones el cinturón por echarte un trozo de tela por el pecho para que no te multen porque lo que es sujetar… no sujetanban mucho. Lo mejor eran los retrovisores. En un coche tan largo, llama la atención que sean tan diminutos y resultó imposible adaptarlos para ver qué pasaba detrás… Pero ese no era mi misión. Yo quería mover ese coche por esas angostas carreteras del rural suizo.

Me dirijo a la palanca de cambios. Automático, como Dios manda (en Estados Unidos) y de tres velocidades. Tiene el esquema P R N D L, para no meter marcha atrás sin querer cuando lo aparcas. Nada más intento sacar el coche de donde está aparcado, veo que la  dirección no es ninguna maravilla (blanda e imprecisa), si la comparo con el actual Camaro. En las curvas de las carreteras secundarias suizas, también veo que la suspensión tampoco es su fuerte y te da la sensación de que llevas un barco, ya que se mueve de un lado a otro sin parar. Por eso en los lugares con curvas (como Suiza o Galicia) en 1978 soñaban con Golf GTI y en Florida con este Camaro ¡Ay! ¿Dónde demonios estarán las rectas más cercanas?

Llegó el momento. Una larga recta entre prados, sin tráfico a la vista para poder pisar el acelerador a fondo y escuchar ese motor de 5.7 litros (menos mal que esta vez no tengo que repostar yo) y 170 CV de potencia. El motor es bastante perezoso y le cuesta subir de vueltas, pero cuando lo hace, el bonito sonido de los escapes sube de decibelios (ayudado por una escasa insonorización) y el coche parece que despega. En este vídeo que grabó el compañero Miguel Colás de Autoconsultorio mientras yo lo conducía, puede apreciarse el sonido del motor:

Bueno, ya he cumplido mi deseo de llevar uno de estos coches que tantas y tantas veces había visto en las películas. Aunque solo fuese por un rato, disfruté un montón y el coche, aún con sus carencias y achaques por la edad, no era tan rudo ni complicado de llevar como imaginaba en un principio.

Más información sobre este coche: Autoconsultorio, Diariomotor, Motorpasión (Javier Costas le dio un paseo mucho mayor y lo ha detallado más que nosotros).

Galería de fotos de los Chevrolet clásicos en Suiza:

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