No nos cansamos de ver, cada vez que salen cifras de ventas de vehículos, que cada vez el parque español es más antiguo. Obviamente es un problema al tratarse de coches con niveles de emisiones y seguridad que no alcanzan los estándares de los coches actuales. La mala situación económica hace que la gente no cambie de coche… ¿pero y si es una tendencia?

Hemos encontrado un informe de IHS Markit que indica que los automóviles en circulación por las carreteras de Estados Unidos es más alta que nunca. en concreto, alcanzó 11,8 años en 2018. Esta consultora no señala a la economía como causa principal de que la gente no cambie de coche: parece ser que los motores duran más funcionando correctamente, que los componentes son más resistentes… y que como los plazo de los préstamos son más largos, los propietarios acaban manteniendo sus vehículos durante más tiempo.

¿Deberían los fabricantes y proveedores volver a pensar de la forma que hacen las cosas, pensando en plazos de utilización más largos? Desde Consumer Reports apuntan que no es descabellado, desde el punto de vista mecánico, pensar en “recorrer 150.000 millas (240.000 km) con un coche sin problemas. Por eso la gente se aferra a sus coches por más tiempo. Los coches son mejores”.

Y ojo, que la tendencia, según el informe de IHS, va en aumento. Se espera que en 2023 haya en Estados Unidos 84 millones de coches con más de 16 años (un aumento del 240% respecto a los 35 millones que había en 2002). Parece que las marcas ya trabajan teniendo estos datos en cuenta, sobre todo dos aspectos:

Interior

A nadie le gusta que su interior se deteriore con el paso del tiempo. Y ocurre. Más a menudo de lo que nos gustaría (menos en marcas premium) y dan mala imagen del vehículo, por bien que ruja su motor. Si a ello añadimos el auge de coches compartidos y otros que se emplean en aplicaciones como Uber o Cabify, situaciones donde el desgaste es más rápido, la cosa se empeora.

Desde luego que tienen que seguir mejorando en calidad percibida (ya lo han hecho en los últimos tiempos, los coches mejoran con cada restyling o generación). Pero además, esos materiales blandos que da gusto tocar deberían ser más duraderos. De hecho, ya ocurre. En PPG (un porveedor de automoción) ya trabajan para ayudar a los fabricantes a desarrollar interiores que duren 15 años en lugar de 10.

Esto implica cambiar materiales de recubrimiento en muchas zonas, pinturas, menos telas tradicionales (y más cuero sintético…). Se abre un campo apasionante en la búsqueda de nuevos materiales…. que duren tanto como aquellos plásticos duros que veíamos en la década de los 90.

Infoentretenimiento

En muchas ocasiones, la evolución de un coche se ve más claramente en el sistema de infoentretenimiento que en otro lugar. La tecnología avanza mucho más rápido. Un ejemplo reciente. EL Lexus RX 2020 apenas cambia respecto al modelo 2016… pero la pantalla (sobre todo los gráficos) se veía tan anticuada respecto a sus rivales más recientes que han tenido que evolucionar. El diseño exterior sigue funcionando, no se toda el motor híbrido…

Con coches que la gente tendrá más tiempo y una tecnología de consumo que mejora de modo mucho más rápido, los fabricantes de automóviles deben integrar la capacidad de realizar actualizaciones de software vía Internet. No hablamos de ciencia ficción. Es algo que Tesla realiza desde sus inicios y una de sus principales ventajas competitivas, tal y como presume Elon Musk.

Una solución ya la vemos en muchos de los coches nuevos que se lanzan al mercado. Se trata de la conectividad con el móvil gracias al sistema Apple CarPlay o Android Auto de Google. Al final, el sistema nativo del vehículo envejece rápidamente, de modo inexorable. Desde los gráficos a su fluidez, pasando por las aplicaciones extrenas que puedes emplear. Y es que, sintiéndolo para los fabricantes, son mejores. Según un estudio de AAA en 2018, estos sistemas son un un 24% más rápidos que los sistemas incorporados del vehículo a la hora de hacer llamadas y un 31% más rápido al introducir direcciones. Y distraen menos.

¿Podrá la industria automotriz superar a estos dos gigantes tecnológicos y de usabilidad? ¿O directamente se rendirán a que el sistema operativo del móvil concentre buena parte de la experiencia del conductor? Implicaría instalar tarjetas SIM en el coche y mayor potencia de procesamiento para que no se quedasen obsoletos rápido y soportasen actualizaciones durante largos periodos. Eso aumentaría el costes, desde luego. Pero si el coche va a durar más años… quizá compense.

Fuente: IHS Markit, USA Today, Automotive News

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