Sería de Perogrullo decir que algunos coches son auténticas obras de arte por su estética, diseño, precisión y estilo. Sobran las palabras cuando toca admirar coches hermosos que capturar la mirada de los viandantes y girar cabezas cuando circulan por las vías urbanas. El museo de arte contemporáneo de Nueva York, conocido como MoMA, reconoce esta cualidad en algunos vehículos y por eso los mantiene expuestos en su colección permanente bajo el nombre de AUTObodies: speed, sport, transport.

A continuación se muestran los vehículos que se han considerado dignos de ser expuestos como obras de arte, dejamos al criterio del lector si son estos coches los que deberían colocarse en una colección o si se han dejado unos tantos otros en el tintero.

1. Cisitalia 202 GT (1946)

Diseñado en 1946 por el italiano Pinin Farina, que más tarde se cambió el nombre a Pininfarina, fue producido en el año 1948, entró en el museo en 1972. Este modelo supuso un logro en técnica y aerodinámica del coche lo cual cambió la forma de entender el diseño de automóviles tras la guerra.

Su creador creó un diseño: “nuevo, vivo y eficiente” que ha perdurado hasta ahora y que ahora se protege bajo el techo del MoMA. Según el comisario de la exposición, el vehículo parece guardar la sensación de un optimismo de postguerra, sin partes punzantes sino más bien siguiendo un diseño curvo y redondeado. Su estructura de aluminio fue construida a partir de un molde de madera que hacía del proceso de producción algo muy largo lo cual conllevó que solo se produjesen 170 modelos entre 1947 y 1952.

2. Willys-Overland M38A1 (1952)

Comenzó a estar expuesto en el museo en 2002 y desde entonces se ha llevado millones de miradas que han podido contemplar su estilo y grandeza. Este 4×4 fue diseñado en 1952 y se mantiene como un vehículo utilitario esencial en la historia de la automoción. Una herramienta primordial en el transporte en cualquier tipo de terreno capaz de cargar con 226 kilos.

Ingenieros  de la compañía americana Bantan, Ford Motor y Willys-Overland Motor, fueron los responsables del diseño del Jeep en unas pocas semanas como respuesta a un programa de la armada. El Jeep fue uno de los vehículos más avanzados tecnológicamente. Tras la guerra, WillysOverland Motors continuó produciendo el vehículo para el mercado tanto civil como militar.

En 1952, los ingenieros de la empresa modificaron el diseño original de los años 40 y produjeron el M38A1, más rápido, ligero y grande, considerado el mejor jamás construido. El M38A1 se mantuvo en producción durante 16 años y ha sido una gran influencia en los Jeep posteriores.

3. Volkswagen Beetle Type 1 Sedán (1959)

Indiscutiblemente uno de los vehículos más populares de la historia. El Sedán Tipo 1, más comúnmente conocido como el Beetle, pasó muy rápido a considerarse un fenómeno internacional. No cabe duda de que merece un puesto en el museo como obra de arte expuesta. Su diseño original ha variado muy poco a lo largo de la historia desde sus inicios en 1938. El “mignonette verde” del MoMA exhibe características típicas de los coches vendidos en Estados Unidos durante la década de los 30 con neumáticos con cubierta blanca y parachoques  “tower-rail”.

4. Jaguar E-Type (1961)

El comisario de la exposición define el Jaguar E-Type como uno de los coches deportivos que más emociones provoca. Fue el vehículo deportivo más rápido en el mercado en 1961. La influencia del modelo fue concebida como una unión entre el coche de competición y un utilitario con un precio asequible para el amplio mercado. La aerodinámica de los coches de carreras influenció en el diseño del cuerpo del Jaguar dejando para la posteridad una silueta muy característica y estilosa, digna de un museo.

5. Ferrari 641 (1990)

Este vehículo parece sacado directamente del circuito de carreras. Fue construido única y exclusivamente para ganar el Grand Prix. Además, es el único coche en la colección de MoMA diseñado exclusivamente por profesionales de las carreras. Su debut fue en 1990 y fue conducido por Alain Prost, uno de los corredores más talentosos de Ferrari.

No se dejó nada a la improvisación. Todo está pensado para conseguir la mejor y máxima potencia y eficiencia en el circuito. Tenía una velocidad máxima de 337 km/h. El cubículo del conductor está fabricado con materiales innovadores como fibra de carbono que son más fuertes y ligeros que el aluminio, muy presente en los vehículos anteriores.

6. Smart fortwo (1998)

Y llegamos al punto de discordia en la selección de vehículos para la exhibición. Aparece en un punto determinado de la visita el Smart fortwo de 1998. Los ingenieros de Mercedes diseñaron un vehículo de 2,44 metros de largo con una movilidad similar a cualquier otro vehículo y una adaptabilidad especial a entornos urbanos. Desde su salida al mercado en 1998, se han producido casi medio millón de Smart pasando a ser uno de los coches “europeos” más utilizados a la hora de aparcar en ciudad.

Visto lo visto ¿con cuál te quedas?

Fuente: Moma

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