El coronavirus está teniendo grandes consecuencias negativas a nivel mundial y eso también se puede aplicar al mundo del motor. Con los fabricantes preocupados por los suministros y su producción, ha habido eventos de gran magnitud, como el Salón de Ginebra, que han tenido que ser cancelados. Ahora hay otro que tiene que moverse en la agenda, el Salón de Nueva York ha sido aplazado a agosto por este brote que amenaza a la salud de todos.

No va a traer tanta polémica como Ginebra, cuya anulación tuvo lugar apenas tres días antes del evento. El de Nueva York tendría que celebrarse a principios de abril, con la apertura a prensa los días 8 y 9, y apertura al público el 10 del próximo mes. Finalmente se ha tomado la decisión de buscar otra fecha más adelante en el tiempo para prevenir y evitar posibles casos, a pesar de que la semana pasada todavía seguía en pie el evento y estaban tomando medidas.

La organización del Salón de Nueva York había pensado instalar alrededor de 70 estaciones de desinfección para manos, para que asistentes y expositores pudieran usarlos. Sin embargo, la evolución de afectados va al alza y parece que esa medida no iba a ser suficiente, de modo que han decidido que lo mejor será retrasarlo algo más de cinco meses con la esperanza de que para entonces se haya podido controlar la epidemia.

La nueva fecha prevista para el Salón de Nueva York es a finales de agosto, con los días 26 y 27 para la prensa y del 28 de agosto hasta el 6 de septiembre la apertura al público general. Veremos cómo afecta a los lanzamientos previstos inicialmente para abril, pues hay algunos de gran importancia para Estados Unidos, como el del Ford Bronco, que seguramente no puedan esperar tanto. En todo caso, ya había algunos fabricantes importantes que habían anunciado su ausencia de este evento.

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