Hay dos estaciones de servico de los años 80 en una zona de Amsterdam donde las luces están encendidas varias horas al día. Y aunque son visitadas, nadie hace cola nunca para surtir su depósito de combustible. ¿Qué ocurre?

Estaban listas para ser demolidas, pero las gasolineras terminaron siendo transformadas en un centro de ocio, como parte de un proyecto de desarrollo y humanicazión de los barrios adyacentes. La reforma urbana incluyó la eliminación de parte de un metro y la creación de un nuevo parque en torno a las estaciones de servicio.Pero el proyecto de reutilización de las gasolineras no se detuvo allí. La arquitecto Sophie Valla fue contratada para convertirlas en una escultura de luz permanente. Su proyecto consistió en instalar luces LED en los techos de las estaciones, que brillan a través de piezas de tela. De este modo, el antiguo espacio se ilumina, configurando una plaza donde la gente puede reunirse. No es la primera relación entre gasolineras y arquitectura que concemos, pero sí una de las más creativas.

El techo reproduce diferentes cielos holandeses con todos sus matices. La arquitecto ha creado 20 ambientes diferentes, incluyendo la salida del sol, las tormentas y los cielos nublados, según asegura en la descripción del proyecto que hace en su web. Cada 30 minutos, la luz cambia para crear ambientes y formas nuevas. Y se generan diferentes espacios en un único lugar. En el lugar donde antes había surtidores. muebles de jardín creado bajo las luces parpadeantes. El resultado es una coas bastante extraña…. una estación de servicio donde la gente quiere realmente pasar el rato.

Fuente: Sophie Valla
Vía: FastCo
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