El Cunningham C3 fue el único coche de calle fabricado por Briggs Cunningham y su equipo. ¿Por qué? Debido a un cambio de reglas de última hora para poder participar en las 24 Horas de Le Mans en 1953.

La nueva normativa exigía que todos los automóviles participantes tuviesen una producción de al menos 25 unidades. Briggs lo vio como una oportunidad más que como un problema: su equipo de carreras había invertido ya una gran cantidad de dinero y eso suponía que podía recupera algunos dólares vendiendo coches bajo su marca.

Briggs y su equipo de ingeniería decidieron utilizar el chasis de acero tubular rígido y liviano, con suspensión delantera de muelle helicoidal independiente y eje trasero sólido que ya habían desarrollado para el Cunningham C2R. La potencia la proporcionaba un motor Chrysler Hemi V8 de 5.424 cc con cuatro carburadores Zenith y se enviaba a las ruedas traseras mediante una transmisión manual que se empleaba en los Cadillac de la ápoca, o bien una semiautomática que era opcional.

Para diseñar la carrocería del Cunningham C3, Briggs recurrió a Giovanni Michelotti. No tenía un trabajo fácil, ya que debía mejorar a los Ferrari y los Jaguar contra los que competiría, siendo lo más  aerodinámico posible. Carrozzeria Alfredo Vignale fue elegido como carrocer y el coche se completaba luego en Estados Unidos.

Un problama de altura con el que se encontraron fue que Vignale tardaba en fabricar cada carrocería demasiado. El equipo de Cunningham podría construir un chasis rodante a la semana, pero el carrocero tardaba casi dos meses en dar forma al cuerpo de chapa, pues empleaba técnicas tradicionales y negándose a cortar esquinas.

La unidad a la que pertenecen las imágenes que ilustran este artículo es todo un superviviente. Podría haber terminado con sus hierros en un desguace (su complicada vida así lo indicaba), pero tras décadas de óxido, un coleccionista dio con él y se ha pasado los últimos 20 años recopilando piezas para restaurarlo, como por ejemplo el motor Chrysler Hemi V8 original.

El estado del interior indica que no resulta sencillo encontrar piezas. De hecho, la mayoría de insignias y rejillas originales tuvieron que ser fabricadas de nuevo, por una empresa de Oaklawn, Illinois (International Restoration). En el mismo estado norteamericano otras compañía separaron la carrocería del chasis y completaron la restauración, eliminando óxido con pintura completamente nueva.

El próximo domingo 3 de junio este coche sale a subasta. Su precio estimado es de 300.000 a 400.000 dólares. De acuerdo, tiene pendiente mucho trabajo en su interior, pero en manos de un especialista el coche volvería a su esplendor en unas pocas semanas (cuenta con todas las muestras para dejarlo en el estado original). Y sabiendo que solamente existen 25 unidades y que en un estado implecable como esta unidad, su precio puede incluso triplicarse… ¿no crees que estamos ante una increíble oportunidad de inversión?

Fuente: Bonhams
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