La llegada del Chevrolet Corvette 2020 ha supuesto toda una revolución para la marca. El principal motivo es ese paso a motor central después de más de seis décadas manteniendo el motor delantero. Aunque haya sido en la octava generación cuando se han atrevido a dar el salto, lo cierto es que la idea llevaba rondando mucho tiempo en la marca americana. Parece que el Corvette estaba destinado a llevar el motor central de alguna manera.

Decimos eso porque el mismo año que fue presentada la primera generación del Corvette ya había un prototipo que contaba con esa disposición de motor que se ha recuperado ahora. Porque hay que reconocer que a lo largo de los años hubo una persona que se empeño en que el deportivo sería mejor con el motor central. Zora Arkus-Duntov siempre luchó por ese ideal y, aunque no ha conseguido verlo cumplido (falleció en 1996), el nuevo Corvette es parte de su legado.

CERV I

Zora Arkus-Duntov, que fue ingeniero y piloto, comenzó a interesarse en los vehículos de motor central con esos míticos Auto Union Type C y D de competición. Cuando recaló en GM en 1953 se encontró por primera vez con el Chevrolet Corvette de motor delantero, una creación de Harvey Earl. Pero el ingeniero de origen belga se puso a trabajar paralelamente en el prototipo CERV I, que sería el primero de una llamativa saga.

Las siglas quieren decir “Chevrolet Experimental Racing Vehicle” y venía a ser un prototipo con el que investigar de cara a mejorar en competición. El primero nació como un monoplaza muy ligero y aerodinámico que tenía el motor en posición central. Para no comprometer su peso se optó por el V8 Small Block de la época con 4.6 litros y alrededor de 350 CV de potencia. Destacaba por un comportamiento dinámico muy conseguido.

CERV II

La saga continuó al poco tiempo, pues Duntov siguió persiguiendo sus ideales y en 1964 vio la luz el CERV II. En este caso se dejó atrás la carrocería monoplaza, tenía dos plazas y estaba pensado para competiciones de resistencia. Quería ser un rival para el mítico Ford GT40 en carreras como Le Mans o Sebring. Montaba un motor V8 en posición central con inyección Hilborn que tenía 500 CV y tracción a las cuatro ruedas. Anunciaba una velocidad máxima de 338 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en torno a los 3 segundos (como el actual Corvette).

CERV III

Tuvieron que pasar bastantes años para la llegada del CERV III. Duntov se había retirado en 1975, pero su recuerdo seguía presente y en 1986 había visto la luz el Corvette Indy, un prototipo con motor central de lo más curioso por su diseño y disposición de las puertas. Tomando su base se montó el motor LT5, un V8 de 5.7 litros y dos turbos de doble entrada. En este caso se llegaba a los 650 CV y 888 Nm de par, llegando su velocidad máxima hasta los 362 km/h. También contaba con tracción total y dirección a las cuatro ruedas (sí, en 1990).

Durante estos años de atrás, Chevrolet había ido posponiendo la producción de un Corvette de motor central debido a problemas varios. En estos prototipos y en algunos otros que han ido saliendo (como varios XP o el Aerovette) se habían detectado carencias en la refrigeración del motor, espacio limitado en el interior, maletero insuficiente e incluso la imposibilidad de hacerlo descapotable. Con la octava generación parece haberse solventado todo aquello.

Fuente: Chevrolet

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