Leo hoy en el blog de Manuel Gómez un excelente decálogo con diez razones para creer en el futuro del coche eléctrico. Aunque todos los expertos coinciden en señalar que la transformación es ya irreversible la realidad es que el mercado no termina de asentarse y los consumidores, reacios a los grandes cambios, parecen estar empeñados en exprimir hasta la última gota de crudo.

Pese a que creo firmemente en el buen devenir de los vehículos eléctricos no sería la primera vez que su expansión resultara frenada por aquellos que se han hecho ricos con el oro negro. Véase, ¿quién mató al coche eléctrico?

El decálogo:

1. La tecnología ya está a punto: La cobertura tecnológica necesaria para hacer viable el automóvil eléctrico ya está disponible. Además, las nuevas baterías de ion-litio han permitido doblar la autonomía hasta los 150 kilómetros, distancia suficiente para recorrer el 70% de los recorridos diarios de los conductores en países desarrollados.

2. Evolución asegurada: La autonomía de las baterías aumentará entre un 20% y un 30% cada cinco años, en cambio los precios se reducirán un 50% en el mismo período. Las nuevas baterías de ion-polímero en la que se están trabajando podría amentar la autonomía hasta los 300 kilómetros.

3. Se acabó el petróleo barato: Actualmente el precio del litro de gasolina y del gasóleo está en 1,30 euros, un record histórico que promete seguir aumentando. Nadie apuesta a que el valor del crudo baje cuando la crisis amaine.

4. La motorización de los países emergentes: En 2050 se estima que habrán unos 2000 millones de coches en todo el mundo, en buena parte gracias al auge de países como China la India, Rusia, Brasil y México.

5. Mejoras limitadas con tecnologías actuales: La evolución de las tecnologías actuales basadas en combustibles fósiles, como gasolina, gasóleo, gas natural e incluso los biocombustibles, contando incluso con las mejoras de los modelos híbridos, permitirá en el mejor de los casos reducir los consumos y emisiones hasta un 50% en los próximos 10 o 15 años.

6. No hay combustibles fósiles para todos: La motorización de los países emergentes hace inviable el suministro mundial con los combustibles fósiles habituales. Además, la transformación de la industria de la aviación será más lenta, así que habrá que reservar los combustibles fósiles para los aviones.

7. Coste de uso muy inferiores: Los coches eléctricos pueden ser recargados en cualquier enchufe doméstico. Aunque la instalación de postes de recarga se está realizando de forma gradual, los expertos calculan que una red a gran escala no será necesaria hasta 2013-2015. El precio de la electricidad para recorrer 100 kilómetros es de 1,5 euros en España, mientras que para los coches híbridos y turbodiesel más eficientes el precio se eleva hasta los 5 o 6 euros.

8. Almacenes de energía: Las nuevas tecnologías y las redes eléctricas inteligentes van a permitir utilizar el coche como un almacén de energía. De esta forma se podrá dar salida a la energía que se produce en las horas de bajo consumo y hasta aprovechar la que se haya cargado en los coches cuando no se vaya a utilizar.

9. Optimización de las energías renovables: Según los expertos aunque ahora se produjera una venta masiva de vehículos eléctricos, eso apenas supondría un aumento del consumo eléctrico en nuestro país de apenas un 2%, y nunca antes de 10 años.

10. El planeta no lo resistiría: El aumento de las emisiones provocado por la industrialización y motorización de los países emergentes provocará un aumento de los gases contaminantes que podría llevar a la salud del planeta a un punto sin retorno.

Vía: ELPAÍS

4 COMENTARIOS

  1. Muchas de esas potencialidades son las que al mismo tiempo frenan su desarrollo. Conozco gente que se compraría un híbrido o incluso un coche eléctrico pero que están esperando a que la tecnología mejore…

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