Si estás cansado de tantas noticias de vehículos eléctricos y de tecnología autónoma, puede que esta noticia te anime el día. No es ecológico, no es práctico, es grande y pesado, pero, sobre todo, muy políticamente incorrecto. El Dodge Charger SRT Widebody 2020 es el azote a la nueva industria automotriz, con un aspecto y un sonido del inframundo. Aquí está la caballería del infierno.

Hay que reconocerlo, Dodge se merece un aplauso. Tanto el Charger como el Challenger actual son dos vehículos con muchos años a sus espaldas, y más aún si tenemos en cuenta que se diseñaron bajo la plataforma del Mercedes-Benz Clase E W210, una estructura nacida en 1995. Con la llegada de los modelos Hellcat, FCA (propietaria de Dodge) dio un golpe sobre la mesa, y otro que dio con el Challenger Demon.

Al igual que el Challenger Widebody, la versión berlina se define por su carrocería ancha, que ahora es de serie en toda la gama Hellcat y una opción en los Scat Pack. Las nuevas aletas suman un total de 89 mm a los lados. Dodge también ha modificado los parachoques delanteros y traseros y agregó nuevas faldillas laterales más anchas. El Hellcat obtiene un nuevo alerón único, mientras que el Scat Pack se mantiene con el mismo que utiliza su gemelo más escueto.

Consecuentemente, los 2020 Dodge Charger Widebody ahora cuentan con llantas de 20 pulgadas de diámetro envueltas en neumáticos 305/35, en ambos ejes. Otros puntos destacados incluyen una suspensión adaptativa afinada por Bilstein (un 34% más rígida) con tres modos de dureza seleccionables. El equipo de frenado queda firmado por Brembo, con discos de 390 mm y pinzas de seis pistones en el eje delantero.

Las barras estabilizadoras delanteras son 2 y 3 mm más gruesas en los ejes delantero y trasero

El Charger  Scat Pack Widebody está impulsado por un motor Hemi V8 de 6.4 litros de aspiración natural que produce 492 CV y 644 Nm. Está conectado a una transmisión automática de ocho velocidades que envía toda la energía a las ruedas traseras. Esta configuración permite que el sedán estadounidense acelere de 0 a 96 km/h en 4,3 segundos y acabe el cuarto de milla en 12,4 segundos a 179 km/h.

La opción más potente, el Charger SRT Hellcat Widebody, recompensa a sus propietarios con un V8 de 6,2 litros sobrealimentado con 717 CV y 881 Nm de par motor. Cifras que permiten que el sedán salte de 0 a 96 km/h en 3,6 segundos, antes de alcanzar una velocidad máxima de 315 km/h. Dodge dice este modelo es el “sedán más potente y más rápido de producción en masa del mundo”, si no contamos al nuevo Bentley Flying Spur con sus 333 km/h de punta.

Hablando de rendimiento, el modelo viene con cuatro “tecnologías inspiradas en las carreras”. Incluye un sistema launch control que “usa sensores de velocidad en la rueda y, en milisegundos, modificar el par del motor para recuperar el agarre completo”. Otras características son un sistema de bloqueo de eje trasero para quemar rueda a lo loco y una función Race Cooldown que ayuda a refrigerar la mecánica tras un uso intenso en circuito, incluso con el motor apagado.

Todas estas mejoras significan que el nuevo Charger es una máquina de circuito aún más impresionante. Dodge dice que el Hellcat ahora saca 0,96 g en una plataforma de deslizamiento, y el Scat Pack Widebody lo hace un poco mejor con 0,98 g. En el circuito de ChryslerCurso de 3,4 km usado como benchmark por Dodge, son 1,3 y 2,1 segundos más rápidos, respectivamente, que sus predecesores.

Fuente: FCA

Fuente: FCA

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