En una todavía primitiva Fórmula 1, Roger Williamson corría su segunda carrera en la competición. Era un prometedor piloto con un gran futuro profesional, que afrontaba el Gran Premio de Holanda de 1973 con la ilusión de cualquier principiante. A la hora programada de aquél 29 de julio, los pilotos tomaban la salida en el circuito de Zandvoort, que regresaba a la Fórmula 1 tras haber sido retirado durante un año para realizar labores de mejora en la seguridad.

David Purley en el momento del accidente

Durante el transcurso de la carrera, una de las ruedas de Williamson sufrió un reventón, que provocó que el vehículo impactara con las barreras de seguridad desplazándose 275 metros boca abajo. El roce con el suelo hizo que el depósito de combustible se incendiara mientras Williamson intentaba escapar de los amasijos del coche. El piloto David Purley paró su vehículo y corrió hacia el lugar del accidente, en un intento desesperado por salvar la vida de su buen amigo.

Poniendo en riesgo su propia seguridad, Purley intentó volcar el vehículo mientras Williamson gritaba desesperado pidiendo auxilio. Por aquél entonces, las medidas de seguridad en la Fórmula 1 dejaban mucho que desear. Los comisarios de la carrera estaban mal equipados y no habían recibido entrenamiento específico para actuar en una situación como aquella. Tuvo que ser el propio Purley quien, armado con un extintor, intentó apagar el fuego del vehículo de Williamson, mientras se enfrentaba al personal del circuito para que le ayudasen a salvar al piloto de una muerte segura.

Purley discute con uno de los comisarios

La actitud pasiva de los comisarios irritó a los espectadores, que intentaron saltar la vaya para ayudar en el rescate, pero fueron reprendidos por los miembros de seguridad, que emplearon perros. Cuando los bomberos llegaron al lugar del accidente, Williamson había muerto. Los comisarios se limitaron a colocar una manta sobre los restos del vehículo y la organización ni siquiera suspendió la carrera.

Los comisarios colocan una manta sobre el coche de Williamson

Pese a lo trágico de los acontecimientos, aquél siniestro lo cambió todo. Se trataba del primer gran accidente en la Fórmula 1 televisado, lo que provocó la crítica generalizada de los espectadores. A partir de aquél día, los parámetros de seguridad en la Fórmula 1 se mejoraron, con la intención de evitar que una situación parecida pudiera repetirse.

Las imágenes del accidente y la reacción desesperada de Purley están recogidas en YouTube con la narración original de la televisión holandesa:
http://www.youtube.com/watch?v=n-2MC9pv_Ak
Vía: Meridianos

2 COMENTARIOS

  1. Las imágenes de la impotencia. Parece mentira la diferencia tan enorme entre aquella Fórmula 1 y la actual. David Purley se abrasó las manos intentando rescatar de entre las llamas a Williamson, que murió abrasado ante la pasividad de los comisarios. Esto jamás habría pasado hoy en día.

    Todo mi reconocimiento a aquel héroe que fue Purley. Nunca ganaría una carrera ni un título pero aquel día se convirtió en una auténtica figura en la historia mítica de la F1.

    Salu2

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