Un coche ecológico hecho de zanahoria, soja, patata, yute y otras verduras puede ser el futuro que nos espere a la vista de las investigaciones que la Universidad inglesa de Warwick ha creado en colaboración con el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas).

Los materiales han sido probados en un coche de carreras tipo Fórmula 1 y se ha sustituido la fibra de carbono por varios plástico ecológicos creados a partir de zanahoria, soja, patata y yute.

El proyecto se presentó en Valencia coincidiendo con la celebración del Gran Premio de Europa de Fórmula Uno, y se hace en el entorno de Fórmula 1 para demostrar la validez de los materiales procedentes de fuentes renovables y las posibilidad de que la Fórmula 1 sea cada vez más ecológica, cosa que ya muchos comienzan a ver como necesaria en un mundo como el actual, que exige en los coches cada vez mayor compromiso con el medio ambiente, tanto en materiales de fabricación, procesos y evidentemente emisiones contaminantes y ahorro de combustible.

Según aseguran fuentes de Aimplas, con esta iniciativa “se reduce la dependencia del petróleo para la fabricación de polímeros y se apuesta por los procesos productivos más sostenibles”.

En la exposición se mostraba cada una de las partes del vehículo y como se habían desarrollado así como su procedencia y cuanto menos llama la atención cuando te enteras por ejemplo que el sillón del piloto está hecho con “fibras de lino, aceite de soja y tejido de espuma de poliéster reciclada”, que los espejos y el frontal delantero proceden de fécula de patata y fibra de lino o que los espejos y el frontal delantero está hechos con fécula de patata.

Los motores son de dos litros turbodiesel y biodiesel de calibración, y el volante está fabricado con polímeros derivados de la zanahoria y otras hortalizas de raíz.

Esta iniciativa pretende demostrar que se pueden construir materiales para la alta competición derivados de fuentes renovables y que gracias a eso podemos ver en un futuro coches de Fórmula 1 sostenibles y no solo eso, ya que el siguiente paso sería su aplicación a los vehículos comerciales.

Un proyecto brillante y que si bien solo es un primer paso, pero por lo menos asienta las bases de lo que podría ser el futuro del sector de la cuatro ruedas, no solo hay que contaminar menos cuando se conduce tambien cuando se fabrica el coche y si los materiales son reciclables y proceden de fuentes renovables y naturales mejor que mejor.

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta