La marca de Maranello ha perdido una de sus denominaciones más conocidas, míticas  y recordadas: Testarossa. Ferrari ha perdido en los juzgados el pleito que mantenía en los juzgados de Alemania con la empresa juguetera Autec AG por el uso exclusivo del nombre Testarossa, al no haberlo utilizado de modo correcto en los últimos tiempos, según ha dictaminado un juez de Düsseldorf.

El Juzgado ha decretado que el fabricante italiano no había utilizado el nombre lo suficiente durante los últimos cinco años como para ampararlo lo suficiente a efectos de patente, alegando que una marca, por pequeña que sea, debe ser usada con regularidad para poder blindarse, algo que Ferrari no ha hecho.

La marca de Maranello dejó de fabricar su mítico modelo hace ya 21 años, en 1996 y desde entonces apenas ha hecho uso del nombre, razón por la cual ahora el tribunal germano no le concede la razón. De esta manera, una de las grandes leyendas de la marca, el excelso modelo que marcó una época en los años 80 del siglo pasado pierde la exclusividad del uso de su nombre que irán a parar a manos de la empresa juguetera, si es que los representantes legales de la marca del cavallino rampante no hacen valer lo que seguramente cobran.

A buen seguro que Ferrari va a recurrir a la corte de apelación la sentencia, recordando que, aunque no comercialice el modelo, mantiene los programas de mantenimiento y restauración del modelo, eventos y demás actividades para los propietarios del mismo, generando con ello actividad más que suficiente para mantener la exclusividad del nombre.

El Ferrari Testarossa fue el icónico deportivo de la marca en los años 80. Su agresivo y ultradeportivo diseño resulta inconfundible gracias a las enormes branquias laterales que el siempre genial Pininfarina le otorgó, creando con ello un diseño exclusivo y ciertamente diferenciador que marcó toda una época. Equipado con una mécanica bóxer de doce cilindros y 390 CV de potencia, el Testarossa destacaba de inmediato por su reducida altura, apenas 113 cm, y su amplia envergadura, de casi dos metros de ancho.

Lo sucedido con Ferrari supone todo un aviso a navegantes y puede crear más de un problema en el futuro a muchos fabricantes, tanto de automóviles como de otros muchos productos, propietarios de marcas muy conocidas que ya han caído en desuso. Incluso podría darse el caso, según el argumento esgrimido por la sentencia, que alguna marca pudiera robarle el nombre a otra que llevara tiempo sin utilizarlo.

Fuente – Spiegel

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