Ferrari ha fabricado (y fabrica) algunos de los mejores deportivos del mundo desde hace más de 70 años. Y a pesar de que algunos de sus modelos son realmente exclusivos, siempre hay espacio para aquellos clientes que desean un poco más de exclusividad. De ello se encarga el departamento Special Projects, encargado de hacer máquinas realmente únicas. Una de ellas es el Ferrari SP30.

La firma del cavallino presentó el SP30 en 2012, después de que fuera comisionado por Cheerag Arya, un magnate de la industria petroquímica y coleccionista de la marca. Se basa en el Ferrari 599 GTO, aunque presenta algunos rasgos de diseño que se asemejan más a los de su sustituto, el F12 Berlinetta. En el exterior, Arya hizo que Ferrari ajustara el SP30 con faros delanteros de un 458 Italia, llantas de aleación a medida, un capó similar al del F12 y una parte trasera basada en el 599 XX.

En el interior se colocó el cuadro de instrumentos, los asientos y el volante del 599 GTO, mientras que el sistema de infoentretenimiento fue tomado del 612 OTO, el prototipo que introdujo el programa de personalización de Ferrari en 2008. Al igual que el 599 GTO, el SP30 no tenía alfombrillas y carece de asientos traseros, aunque incluye un juego único de maletas de equipaje de la marca, lo que lo convierte en un excursionista listo para ser usado, aunque nunca se usó como tal, desafortunadamente.

Bajo el capó se esconde la misma mecánica y transmisión del 599 GTO, es decir, un V12 de 6.0 litros de aspiración atmosférica capaz de entregar 670 CV a 8.250 rpm y 620 Nm a 6.500 rpm, todo ello enviado a las ruedas posteriores a través de una transmisión automática de doble embrague de siete velocidades.. La casa de Maranello no suele detallar la ficha técnica de los vehículos construidos bajo el programa Special Projects, pero el modelo que toma de base hacía el 0 a 100 km/h en 3,3 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 337 km/h.

Y si bien este superdeportivo fue querido en su momento, su dueño se deshizo de él en 2018, cuando el concesionario Crave Luxury Auto de Texas, Estados Unidos, lo puso a la venta por primera vez. Después de estar allí durante unos meses, viajó a una subasta de RM Sotheby’s en París, Francia, en febrero de 2019. Aparentemente, no se vendió. Desde entonces, se ha vuelto a listar en el mismo sitio, donde se indica que tan solo ha recorrido 165 kilómetros en sus apenas ocho años de vida; una pena que no haya sido disfrutado.

Si bien es un poco sorprendente ver que el superdeportivo único sigue buscando un nuevo hogar, no es una sorpresa total. En los últimos años hemos visto muchos de ellos llegan al mercado de ocasión y tardan meses o años en venderse. Muchos de esos coches fueron altamente personalizados por sus propietarios originales con piezas y acabados exteriores e interiores únicos. Evidentemente, pedir uno a gusto personal puede ser un sueño, pero si decides venderlo, podrías tener dificultades para encontrar un comprador.

Quizás lo más extraño de todo es el hecho de que la descripción ofrecida por Crave Luxury Auto apenas hace justicia a una construcción personalizada tan increíble. Claro, lo describen como “la máxima manifestación de los deseos automotrices más salvajes de su primer propietario” y “una pieza de arte e historia automotriz”, pero tal vez un fondo más detallado ayudaría a encontrar a ese cliente siempre evasivo por llevárselo a casa.

Fuente: Crave Luxury Auto

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