La industria de la automoción es un sector en constante movimiento que afronta con decisión una trasformación histórica que cambiará para siempre el modelo de negocio.

Si en casi cualquier aspecto el petróleo se ha demostrado como un elemento de dependencia, aún más si cabe lo ha sido y todavía lo es para los vehículos.

El crudo se agota y la carrera por encontrar sustitutivos eficaces comienza a ser a contrarreloj, pero seguro será exitosa si las grandes firmas del mercado están a la altura.

En el caso en concreto a tratar, ha sido la empresa Ecotive en colaboración con Ford el que ha encontrado en el micelio, el sistema de raíces de las setas, un material resistente de embalaje y mobiliario sin toxicidad, biodegradable e inocuo para el medio ambiente, que puede ser utilizado para la fabricación de una espuma que se utilizará en los parachoques, puertas y paneles de coches, en sustitución de los plásticos convencionales producidos con derivados del petróleo.

Para su producción se combinan las hojas de las setas y el micelio en bandejas de diferente tamaño, con la inmensa ventaja y ahorro en los costes que supone no necesitar de luz ni de agua.

Las bandejas donde está depositada la mezcla pasan cinco días en una bodega oscura, para que después de ser debidamente tratadas, se obtenga un producto ligero, incombustible, sólido y resistente al agua.

Ahora, el gran reto de Ford es que debido a tratarse de un organismo vivo, pueda mantener la uniformidad suficiente para superar con éxito los duros requisitos de seguridad.

Un parachoques elaborado con este material tardaría en descomponerse tan solo un mes después de ser enterrado.

Ford, que ya utiliza soja en la espuma de sus asientos, se ha mostrado predispuesta a seguir activamente con su acuerdo de colaboración con Ecomotive, que ya está llevando a cabo pruebas con plumas de pollo, algas o paja de trigo, para la obtención de materiales verdes a partir de desechos agrícolas.

Vía: Ecoticias

2 COMENTARIOS

    • Creo que es el camino: ir reduciendo el consumo de plásticos en el proceso de fabricación de los coches y, con ello, el consumo de petróleo. También se favorece el recoclaje de los componentes, o incluso que se biodegraden. Otro punto muy importante es reducir el peso de los coches: de este modo gastan menos frenos, menos combustible… Resulta cuanto menos curioso que para mover a una persona de 80 kilos haya que mover más de dos toneladas de peso. ¿Es necesario?

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