Este mítico lugar, centro de “peregrinaje” de multitud de aficionados al motor de todo el mundo, está situado al sureste de la pintoresca población de Sussex, a unas 60 millas de Londres. Allí se encuentra Goodwood House, la mansión del Conde de March, en cuyas extensas propiedades tiene lugar este magno acontecimiento.

Quizá algunos de vosotros os preguntareis como surgió este evento. Ya sabemos que los británicos son muy “especiales” con sus tradiciones, pero a la vez destacan por su meticulosidad para coleccionar y mitificar casi cualquier cosa. Y el automóvil no iba a ser ajeno a esta tendencia.

En el verano de 1936 el Conde de March y 9º Duque de Richmond (diseñador de automóviles, ingeniero, piloto de carreras y ganador en Brooklands, más conocido como Freddie March), llevó a cabo una “subida en cuesta” privada para el Club Lancia, en Goodwood House. Además de organizarla, la ganó, y este hecho sirvió de inspiración a su nieto, el actual Conde de March, para crear este especial evento de carreras  y exhibiciones en las posesiones familiares.

La primera edición se llevó a cabo en el verano de 1993, y asistieron 25.000 espectadores. Hoy, el Festival de Velocidad se ha aupado como uno de los más importantes acontecimientos a nivel mundial en torno al automóvil y, durante los tres días en los que se desarrolla, han acudido no menos de 150.000 personas (abonando su correspondiente entrada).

Se pudo ver desde pilotos de F-1, como Mark Webber...
Se pudo ver desde pilotos de F-1, como Mark Webber…

En la actualidad Goodwood es mucho más que una “subida en cuesta” e incluye diferentes atracciones: un tramo de Rallye (Forest Rally Stage), una prueba de velocidad (Sunday Times Supercar Run), el Cartier “Style et Luxe” Concours d’elegance, el debut mundial de nuevos modelos y, por último, el pabellón tecnológico FoS-TECH, donde se muestra la más varíada tecnología ligada al mundo del motor.

Pero, sin duda, por lo que es más apreciado es por poder tener cerca vehículos de incalculable valor, famosos pilotos de carreras de diferentes épocas y numerosas celebridades. Por ejemplo solamente os voy a hacer una reseña de algunos de los personajes que han participado en la edición de este año: Rene Arnoux, Derek Bell, Ken Block, Thierry Boutsen, Martin Brundle, Jenson Button, Helio Castroneves, Eddie Cheever, Emerson Fittipaldi, Marc Gené, Lewis Hamilton, Johnny Herbert, Damon Hill, Christian Horner, Juha Kankkunen, Nigel Mansell, Hannu Mikkola, Stirling Moss, Adrian Newey, Bobby Rahal, Nico Rosberg, Dani Sordo, John Surtees, Bjorn Waldegard, Mark Webber o Jay Leno. Y así, casi “hasta el infinito y más allá…” Os suenan, ¿verdad? Seguramente no haya ningún acontecimiento del motor en todo el mundo que reúna tal pléyade de estrellas.

...hasta auténticas "joyas", como este Jaguar XKD de 1955
…hasta auténticas joyas, como este Jaguar XKD de 1955

Todos ellos subieron la “famosa” colina de Goodwood (en realidad una suave subida, que aquí no consideraríamos ni como un cerro, con sólo tres curvas dignas de tal nombre) a los mandos de los coches con los que corrieron en tiempos (o actualmente), con otros similares o incluso algunos más antiguos. Pero ello no quita para que la subida en sí tenga su “aquel”, con una zona rápida y peligrosa que circula pegada a una tapia de piedra.

Existen dos categorías diferentes, una digamos de demostración y otra cronometrada. Y los hay que, dentro del primer tipo, no van precisamente despacio, y otros incluidos en el segundo grupo, que bien podrían apuntarse al primero. Aunque ¿quién les diría nada, cuando conducen modelos que pueden llegar a valer varios millones de euros y son ejemplares únicos?

Y ya que hablamos de los vehículos, podemos asegurar que es el único evento de su tipo, en cualquier parte del mundo, donde se puede ver rodar juntos a un coche de vapor y a un Fórmula Uno o a un prototipo de Le Mans, además de muchos modelos de rallyes, competición de turismos, GT´s, Hot Rods, Dragsters, Nascar, etc, etc.

Por otro lado, las marcas, conscientes de la trascendencia del Festival de Goodwood, “aparecen” allí con sus más recientes creaciones o con prototipos futuros como una parte importante de sus campañas de marketing. Este año, a la entrada, una imponente escultura de un Jaguar E-Type, de 28 metros de altura y 150 toneladas de peso, el equivalente a 122 Jaguar E-type, recibía a los visitantes. Era obra del escultor Gerry Judah, construida con 500 metros de tubos de acero, que el artista  cubrió con nada menos que ¡cuatro toneladas de pintura! (podéis ver el proceso de construcción en un vídeo que os hemos adjuntado)

En fin, un espectáculo excepcional y perfectamente organizado (por algo son británicos…) y que incluso fue amenizado por los vuelos de varias patrullas acrobáticas, ¿quién da más? Aquí tenéis algunos vídeos del evento:

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