En el último año se han aplicado en Madrid un sinfín de medidas con el objetivo de reducir la contaminación de la ciudad y de convertirla en un lugar más agradable para sus viandantes. La última de ellas conllevará el cierre del tráfico privado en la Gran Vía. La arteria central de la ciudad madrileña ya fue cortada al tráfico el año pasado durante el periodo de Navidad, pero en esta ocasión la medida será permanente e incluye un proyecto de remodelación que convertirá la avenida en una zona peatonal.

La medida entrará en vigor a lo largo del próximo mes de diciembre, y cuando terminen las Navidades se empezarán las obras en una Gran Vía donde las aceras ampliarán su uso peatonal.

Como consecuencia, por la arteria madrileña no podrá circular ningún vehículo privado (solamente residentes y reparto), una medida que supondrá un descenso del tráfico masivo: se pasará de los 50.000 vehículos que transitan al día a los 10.000. “Será una calle mucho más amable, muy verde, como desea la alcaldesa Manuela Carmena, con espacios para sentarse y disfrutar, y para dar prioridad a los peatones, los grandes olvidados”, aseguraba el delegado de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid, José Manual Calvo en una entrevista a Onda Cero.

El proyecto de remodelación de la Gran Vía contempla un cambio importante en la calzada donde ahora circulan casi 20 millones de coches al año: la calzada pasará a tener dos carriles por sentido, uno dedicado a vehículos autorizados y otro para bicicletas y transporte público”. Así quedaría la avenida tras la remodelación:

“La idea es empezar las obras de remodelación justo después de Navidades para mantener ya el funcionamiento de la Gran Vía en base a esa ampliación de aceras”, afirma Calvo.

Fuente – El País

Vía – Newspress

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