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Porsche cambio PDK – 1
Mario Nogales

La historia del cambio PDK de Porsche y cómo superó a los manuales

El cambio PDK de Porsche ya es prácticamente una institución, pues con el paso de los años se ha creado un hueco entre las transmisiones automáticas de alto rendimiento. Se trata de la caja de doble embrague que está presente en todos los modelos de Stuttgart (en algunos como única opción) y que ha contribuido a maximizar las prestaciones y minimizar los consumos. Ahora vamos a hacer un repaso por su historia.

Aunque no lo parezca, ha pasado más de medio siglo desde la primera aproximación de Porsche con este cambio PDK. El fabricante alemán buscaba crear una transmisión automática que no tuviera los inconvenientes de este tipo de caja y que presentase un comportamiento cercano al de las manuales. En 1964 se atrevían con una transmisión de carreras de cinco velocidades con doble embrague que sería el inicio de todo.

Porsche 956 en el que se probó por primera vez el cambio PDK

Le siguió otro prototipo de transmisión automática de cuatro velocidades con control electrohidráulico en 1968 mientras seguían buscando un resultado óptimo. Y fue finalmente en 1979 cuando llegó el primer cambio Porsche Doppelkupplungsgetriebe, término alemán de donde proceden las siglas PDK y que significa literalmente «transmisión de doble embrague». Había sido diseñada para montarse en el Porsche 995, un prototipo de deportivo de cuatro plazas.

Aunque su producción comenzó en 1981 y se probó por primera vez en competición con el Porsche 956 en 1983. A partir de la siguiente temporada acompañó al que ha sido uno de los coches más exitosos de la marca gracias, en parte, a este avance tecnológico. El cambio PDK de Porsche permitía cambiar de marcha sin interrumpir la tracción, por lo que el vehículo mejoraba sus prestaciones y consumos. Aunque todavía era pronto para que saliera a producción.

En la década de los 80 todavía había bastantes limitaciones en cuanto a electrónica y la potencia de cálculo de las unidades de control, por lo que el PDK no conseguía alcanzar el confort que requiere un coche de calle. Sin embargo, siempre estuvo en la agenda de la marca y con el cambio de siglo llegó el primer PDK para un coche de calle, que sería el Porsche 911 Carrera (997). El deportivo montó la caja automática de doble embrague sin perder ese dinamismo de conducción característico ofreciendo la eficiencia de un manual y el confort de un automático.

Técnicamente, se divide los grupos de marchas en dos ejes, que están conectados al motor en paralelo a través de dos embragues «powershift». El primer eje tiene las marchas impares y la marcha atrás, mientras que en el segundo están las impares. Cada marcha se selecciona mediante horquillas, como si de un cambio manual se tratase, pero en el PDK se opera de forma electrohidráulica. Desde el principio los resultados fueron muy positivos, aunque con el tiempo se ha ido mejorando. 

Las transiciones entre marchas se hacen hasta un 60 % más rápido que en otras cajas automáticas convencionales. Además, en los Porsche siempre han ayudado a reducir los consumos y, actualmente, a que funciones algunos asistentes de conducción predictiva. Incluso los Porsche más radicales vienen con PDK, pues sus aceleraciones de 0 a 100 km/h son medio segundo más rápidas de media que en las versiones manuales.

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