El Honda Civic es uno de los compactos con más historia del mercado. En casi cinco décadas se han sucedido diez generaciones, siendo la actual la más global de todas. Este modelo llegó al mercado el pasado año y ya pudimos probarlo en su versión de gasolina 1.5 VTEC Turbo 182 CV y dijimos que su gama mecánica era algo limitada. Ahora se completa con el motor diésel 1.6 i-DTEC de 120 CV, la opción ideal para aquellos que vayan a recorrer más kilómetros.

Se trata de un bloque de cuatro cilindros turboalimentado de 1.597 cc que introduce una serie de modificaciones para aumentar su eficiencia. Desarrolla 120 CV y 300 Nm de par a 2.000 rpm y gracias a ellos consigue una aceleración de 0 a 100 km/h de 10,5 segundos. Las emisiones de CO2 se han reducido hasta los 91 g/km en el Civic Sedán (93 g/km para el cinco puertas) y el consumo se queda en 3,4 l/100km en el Sedán (3,5 l/100km en cinco puertas).

Una de las claves de esta mecánica 1.6 i-DTEC es su ligereza, gracias al uso del aluminio en la culata de doble árbol de levas (DOHC) se ahorran 280 gramos. Ahora para los pistones se utiliza el acero forjado (en vez de aluminio), lo que mejora la eficiencia térmica del motor. También se ha conseguido reducir la fricción mecánica y llevarla a niveles de un gasolina. Tanto la inyección de combustible como el turbocompresor han sido revisados para mejorar su rendimiento.

El Civic 1.6 litros i-DTEC lleva de serie el sistema Start-Stop, lo que ayuda a bajar los consumos. De momento solo podrá ir ligado a una nueva transmisión manual de seis velocidades, pero más adelante llegará una automática de nueve relaciones. La caja manual recibe una puesta a punto para reducir la fricción durante el cambio hasta un 40 %. Además promete mejores resultados en términos de ruido, vibración y rumorosidad (NVH).

Fuente: Honda

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